sábado, 8 de agosto de 2009

Cariño, el avión se está cayendo

Dedicado a Pablo Galindo,
compañero de mochila y
maleta en aquellas largas
noches de aeropuerto
londinense...

Chisst. Chisst
. Eh cariño, despierta. ¿Has visto? Híjole, cómo que a quién. Pues a la güerita que va con el carrito de los sándwiches y las sabritas corriendo que se la lleva el demonio. Pero amor, no me regañes. ¿Que baje la voz que estoy acojonando al personal?
Ay madre. Mira que ya te lo decía yo cari: algo no va bien ahí afuera. No manches wey. Con esos nubarrones negros como los cojones de un grillo pegados a la ventanilla... y esas alitas tan poquica cosa de este Boeing aleteando de arriba abajo todo el rato. ¿Qué tal si se parte una? ¿Y si se le para un motor? No mi vida. Ni amorcito cálmate por Dios, ni madres. A mí que no me cuenten historias, ¡por el copón bendito! El bicho este se viene abajo. ¡Que te digo yo que sí, leñe ya!
Bueno, está bien amor. Tienes razón, te lo prometí. Mira cómo respiro profundo. ¿Ves? Así: uno-dos, uno-dos. Aspiiiiiiro y espiro. Aspiiiiiro y espiro. Ommm. Ya me calmo. Aquí no pasa ni media. Mira si es, que voy a leer un rato la Esquire y haré uno de esos tests tan chachis y a la última moda sobre a qué famoso estúpido me parezco. Pero que te juro que vi a la ruca de los martinis corriendo con la cara pálida y el estómago revuelto. Bueno, yo digo. Sólo digo.
Espera. Un momento. ¿Oíste? Creo que la tipa va a decir algo por megafonía. Ves, te dije que algo no iba bien. Atención señores pasajeros... ajá, pero qué más. ¡Qué más sigue! ¿Dijo algo más? No, ¿verdad? Señora, ¿oyó algo? No me diga que usté tampoco señor. Por fa cariño, pregúntale a la chamaca de la ventana. Ay nanita, qué fue ese ruido. Cómo que ahora sí se está moviendo mucho, ¿no? Ay que angustia tan fría me está entrando por el amor de Dios. Ay comadre, ya en mal plan: esto no me está gustando ni un pelo. En serio te lo digo. Y dice la pantallita que estamos a ocho mil metros de altura sobre el nivel del inmenso mar que se ha tragado hace nada a unos cuantos hasta sus fríos y oscuros adentros. Así, para todos los siempres.
¡Ajijo! cómo se menea el hijo de su chingada madre. ¿Amor oíste a alguien gritar? Ven mami, agárrame la mano por lo que más quieras. Perdona si te aprieto mucho. Ay padre nuestro que estás en los cielos, que ya ni veo los motores zumbando a todo gas de lo negras que están las nubes; sea tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo, que ahora sí que sí nos vamos bajo; y perdona nuestras ofensas como perdonamos a los que nos ofenden, que hasta aquí hemos llegao prima. Amén.
Uffff. Por poco mamasita. Sí ya sé, dicen que una bolsa de aire. Que es un fenómeno de lo más normal en estas fechas de ciclones y tormentas tropicales y que estaba todo súper previsto y bajo control. ¡Claro hombre! Nada de lo que preocuparse. Oye cariño, como que estás pálida con todo lo negra que venías de Cancún. ¿Cómo? ¿Que si yo tenía miedo? Quévaser mi vida. Ni te creas: yo sólo empujaba con todas mis fuerzas párriba... pero para que no se me escapara el alma por la boca. Palabrita del niño Jesú.

3 comentarios:

Yey dijo...

Gracias a Dios, todo salió bien, el Pajarito no quiso caer en el inmenso mar!!!

A pesar de que se vislumbraba una tragedia, me arrancaste sonrisitas de los labios al estar leyendo. Te quedó muy bien la historia!!!

Ahora se puede decir que ya tienes experiencia en caso de... jajaja no te creas, espero que no vuelvas a repetir la situación...

Saludos Manu!!!

Estoy escuchando tu música mientras dicen que 'trabajo' jeje

Anónimo dijo...

hahahahah susto q te has metido ha?! peculiar historia y seguramente repetida entre algunos varios pasajeros más! q terrible pesadilla no controlar los nervios señor!, pero es el instinto de supervivencia humana, que no? he invariablemente,...después que todo ha pasado....podemos "Vivir para contarlo" =)

Buena x esta Manu!
Besos
Mariana LC

Anónimo dijo...

no cabe duda q tu padre tenia razon!! jajajaja te da mas miedo a ti q a nadie jajajaj ntc:P
cuidate manu!! un beso:P