jueves, 4 de noviembre de 2010

Sucedió en Coyoacán (3ª parte)


El griterío era descomunal. Y no era para menos: cientos de vendedores se agolpaban sobre los nuevos clientes que iban llegando, pegándose codazos y apareciendo hasta debajo de los chiles xalapeños para preguntar amablemente si no gustaba una quesadilla en quince pesitos, o ándele pues jovenazo, treinta ya con el chesco incluído. ¿Cómo la ve?
Poco a poco, y con diplomacia –no gracias, híjole no llevo cambio, ahí pá la próxima-, me fuí abriendo paso por aquel recinto de los tiempos de Francisco I. Madero, Venustiano Carranza y compañía. Los pasillos estaban repletos de cabezas de cerdo cortadas, con los ojos en cruz y con la lengua fuera, hígados de res en fuentes de aluminio, jaibas frescas traídas desde Veracruz inundadas en hielo picado, y un olorcillo a tacos al pastor con piña y toda la cosa impregnando la atmósfera del local.

Ya con la bolsa de plástico llena de perejil, jitomate y manzanas golden, me dirigí a una carnicería que decoraba sus desgastadísimos azulejos con el escudo del América Club de Fútbol y un autógrafo de Cuauthémoc Blanco. Al llegar al puestecillo -"Con cariño para mis amigos de la carnicería Ayala, Cuau 10", decía la dedicatoria- me paré frente al mostrador donde había una antiquísima máquina registradora y espinazos de lo que un día fue una vaca. Llegó mi turno y encargué una bandeja de carne picada. El carnicero, cuchillo enorme de hoja afilada en mano, me la sirvió de inmediato, cortando el lomo ensangrentado en finas tiras y luego pasándolo –chas, chas chas- por una máquina de hacer picadillo. -Aquí tiene güerito, ¿algo más?-, preguntó el descuartizador ajustándose el guante de acero. Negué con la cabeza y pagué con un billete con la cara del héroe José María Morelos, me devolvió el cambio, y me di la vuelta. Entonces, allí estaba él. Mirándome inquisidor con sus ojos azules y una mueca extraña que no sabía muy bien qué era en su bigote recortado con disciplina. ¿Pero cómo te atreves? -me parecía decir-. Cómo chingaos te atreves.


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Fotografía fuente de los Coyotes: Manu VPC
www.flickr.com/photos/manuvpc

2 comentarios:

La Maquinista Yey★ dijo...

Llévelo llévelo güerito... jejeje!!! Mi ex jefe 'fresón' colándose entre esos harrtos olores jejeje bromita güerito!!!

Todo está perfecto menos esa ridicules del equipo de futbol y su jugadorcillo actorcillo de telenovela barata jajaja!!!

Abrazos Manuuuu!

Anahí dijo...

HAHAHA no te imagino en un mercado o.o jojojo pa la otra foto en plena carnicería hahahaha