martes, 16 de octubre de 2012

“La curiosidad intelectual y las agallas son imprescindibles para el oficio de cronista”: Jon Lee Anderson


El periodista estadounidense Jon Lee Anderson durante la presentación de su último libro en la ciudad de México. //Foto: Manu Ureste

Escribe Juan Villoro en el prólogo del libro de perfiles El dictador, los demonios y otras crónicas que Jon Lee Anderson (Long Beach, California, 1957) domina el español “con la inquietante pericia de los agentes dobles” de las novelas de intrigas del inglés Graham Greene, su autor favorito. Aunque más que un pulcro y refinado acento anglosajón, este prolífico reportero insuperable en el arte de contar bien las malas noticias habla con una colorida y hasta simpática mezcla de acentos, palabras y giros del castellano –lo mismo usa expresiones colombianas, que corta el final de las palabras con gracia andaluza- producto de haber recorrido una larga lista de países de habla hispana para retratarlos a través de ese género que cambió para siempre Gabriel García Márquez y que hoy lo ha convertido en uno de los maestros del periodismo narrativo actual: la crónica.

Un género éste, que al igual que el genial escritor polaco Ryszard Kapuscinski, del cual la crítica lo considera su heredero –aunque más tarde el propio Anderson opinará al respecto que dicha comparación le parece “un poco demasiado”- lo ha llevado no solo de Cuba a España pasando por Centroamérica y Sudamérica, sino también a recorrer buena parte del planeta pisando múltiples territorios en pugna, como los que describe en los libros La tumba del león: partes de guerra desde Afganistán, La caída de Bagdad, Zonas de guerra, o más recientemente en La herencia colonial y otras maldiciones (editorial Sexto Piso), obra que presentó hace apenas unos días en la ciudad de México, y en la que por primera vez reúne diez crónicas publicadas de 1998 a 2012 en la prestigiosa revista The New Yorker sobre su labor periodística en países como Liberia -donde pasó un año de su adolescencia junto a un tío geólogo, tiempo que recuerda con nostalgia por aquellos viajes a la selva del interior en el que convivió con una comunidad tribal, los kpelle, quienes le dieron el nombre de Saki-; la Somalia donde ya nadie habla italiano de Sheij Sharif Sheij Ajmed -con el que pasó quince días en 2009 -”en aquel momento era probablemente el gobernante más débil del mundo”, asegura-; y por supuesto, la Libia de los últimos días de Muammar Gaddafi.

-En el prólogo de su nuevo libro, usted asegura que “en África, cuanto más cambian las cosas, más siguen estando igual que siempre” ¿A qué se refiere? –introduzco la primera cuestión mientras el veterano reportero aún se está acomodando como puede en una tarima, que usamos a modo de improvisada mesa de cafetería, en mitad del lobby del Museo de Antropología. Un impresionante escenario donde, en ya algo menos de veinte minutos, Martín Caparrós, Mario Jursich, Edgardo Rodríguez y Santiago Gamboa inaugurarán el primer coloquio abierto al público del encuentro Nuevos cronistas de Indias 2.

-Me refiero a que en algunos aspectos aquella África de antaño sigue estando ahí -se explica-; ese mundo de miseria y de tribalismo sigue estando presente, y eso se nota inclusive en la política de muchos países. En África, la nación-estado como concepto tiene más desafíos que en aquellos países donde la tribalización ya quedó atrás, ya que en estos países han tenido que tragar de golpe, en un periodo de tiempo muy corto, con estructuras impuestas que se suponen eran muy benéficas, a la misma vez que no habían resuelto su propia convivencia tribal, y esto es algo que hemos visto desde hace cincuenta años en África. Es decir, creo que las cosas van cambiando en África, pero sigue arrastrando cosas del pasado, tanto buenas como malas.

-¿Cuáles son las buenas?

-A África le faltaba infraestructura propia, esto es, hospitales, carreteras… A mí me consta la diferencia desde que estuve allí por primera vez en los años setenta y ahora. Por una parte añoro la caminata de ocho horas para llegar a Balamah, la aldea donde bailé por primera vez en mi vida, en Liberia. Veintisiete años después, cuando regresé en el noventa y ocho como reportero, aquel trayecto era un viaje de cuarenta minutos en camioneta y había una carretera. Todavía no tenían electricidad y aún andaba por ahí el diablo del monte. Es más, en ese momento estaba suelto y el pueblo se mantenía en vilo. Seguía el terror, eso era algo que no había cambiado, pero ya tenían una carretera que los conectaba con el mundo externo.

A continuación, el periodista, que también en años anteriores fue guardia en una cárcel de Florida, cortó tabaco en Kentucky, y se empleó de machetero en Honduras, hace una pausa de uno, dos, y hasta tres segundos, y añade:

-Mira, cuando digo cosas buenas, positivas, lo hago para referirme a que no todo está mal allí: ya hay gente más educada y más africanos que velan por sí mismos. Poco a poco África se va africanizando, y para mí eso es muy positivo.

“Gaddafi cometió crímenes; pero terminar de esa forma… debe humillarnos a todos”
-Durante la plática que dio recientemente en la presentación de La herencia colonial y otras maldiciones –le recuerdo el contexto- usted hablaba de que la banalización del mal es algo común en todos los dictadores, independientemente de que sean africanos, latinoamericanos o europeos. ¿Tal vez por este motivo Muammar Gaddafi acabó de esa forma tan brutal en Libia?

-Creo que actuaron como perros con él –contesta de inmediato, muy solemne-. Es cierto que Gaddafi cometió sus crímenes, pero terminar así, de esa forma tan humillante, debe humillarnos a todos. Saddam, que era un hijo de puta, tuvo al menos la posibilidad de mantener una compostura recta antes de ser ahorcado, aunque él nunca quiso esto; es más, él pidió en su juicio que lo fusilaran, pero al menos pudo encontrar su muerte con valentía. Creo que al final hay que mostrar algo de misericordia, aunque lo estés ejecutando, como en el caso de Hussein.

"Para Libia hubiera sido mejor que ejecutaran a Gaddafi tras un juicio; la forma en que lo mataron fue un crimen encubierto por todos"
-¿Para la estabilidad de Libia, que como usted apunta en su libro parece que ahora camina a trompicones a través de su proceso de transición política, hubiera sido un mejor comienzo que el sátrapa fuera enjuiciado y posteriormente ejecutado tras una sentencia?

- Sí, sí, hubiera sido mucho mejor para Libia. La forma en que lo mataron fue un crimen encubierto por todos y esto debilita la posibilidad de crear una democracia plena, porque ya estás comenzando con un punto negro y con un acto que es un crimen. No quiero decir con esto que todo esté perdido en Libia, pero fue un muy mal comienzo. Habría sido mejor un juicio y que los libios terminaran de hacer lo que querían con Gaddafi, pero como gente civilizada y donde realmente se ventilara todo lo que éste hizo durante los cuarenta y dos años que estuvo en el poder.

El periodista de The New Yorker acaba de publicar el libro La herencia colonial y otras maldiciones, sobre sus crónicas en África. //Foto: Manu Ureste

-Reporteros que han cubierto conflictos armados aseguran que, en muchas ocasiones, el miedo les ha salvado la vida. Usted que ha escrito numerosas crónicas desde múltiples campos de batalla, ¿qué opina al respecto?

Jon Lee Anderson esboza una leve sonrisa que, por momentos, le deforma la perfecta barba grisácea de candado que le recorre, casi de manera imperceptible el labio inferior, las comisuras de la boca y la barbilla.

Bueno -afirma en un tono reflexivo mientras tira levemente la espalda hacia atrás y estira las piernas- con la experiencia, tú como reportero vas aprendiendo qué cosas te pueden poner o no en peligro. Tienes instinto, intuición, más cautela, y claro, a veces tienes miedo. Y eso es lo que te hace decir “no voy por ese camino donde hay una turba, no entro a esa casa, no voy a acudir a esa cita donde no conozco a la gente…”. Hay que agachar la cabeza cuando hay plomo.

-A su juicio, cuál es el peor enemigo que puede tener un…

-La falta de curiosidad -contesta sin dejar siquiera que acabe la pregunta-. Si no eres curioso por naturaleza, no puedes ser un buen cronista.

“La curiosidad intelectual y las agallas son imprescindibles para este oficio”
-Juan Villoro dice que “los viajes son su territorio” -le comento-. Y que entre junio y septiembre de 2005 cruzó el Atlántico dieciocho veces, “una cuota normal en su género de vida”. Imagino que, al contrario de Gabo, Cortázar, o Carlos Fuentes, usted no tendrá miedo al avión con semejante colección de sellos en el pasaporte, ¿no?

El staff writer de The New Yorker se ríe distendido y niega con la cabeza. “No, no, la verdad es que no me da miedo volar”.

-Pero, ¿si es imprescindible tener ese espíritu de aventura para ser un buen cronista? -agrego a raíz del comentario anterior-.

-Mira, hay de todo -señala ahora más serio-. Yo no puedo decir eso. Sí soy bastante aventurero, pero hay gente que lo son menos y son muy buenos cronistas. Es decir, no todos tienen que ir a la guerra. Tú puedes ser muy buen cronista y hacer una excelente crónica sobre… qué se yo, la cámara de comercio. Supongo -hace una pausa enfática de un par de segundos-. No sé si la leería –ríe de nuevo-, pero en general creo que las agallas y la curiosidad intelectual son muy importantes en este oficio.

"Soy bastante aventurero, pero hay quienes no lo son tanto y son buenos cronistas; no todos tienen que ir a la guerra"
-Y hablando precisamente de ‘oficio’, una palabra cada vez más en desuso para referirse a la labor informativa, ¿como se siente en este periodismo en el que Internet, las redes sociales, las tabletas, los smartphones, y el minuto a minuto están cada vez adquiriendo una mayor importancia? ¿Se considera, digamos, un clásico?

- Un clásico… -repite alzando un poco la vista al techo-. ¿En lugar de jurásico? –repregunta con una sonrisa dibujada desde que intuyó por dónde venían los tiros, o el plomo -como él mismo diría-, en la argumentación de la cuestión-.

-No sé. No me defino -titubea-. ¿Sabes? Yo también tengo iPhone, uso el tuiter, escribo en blogs… Yo asumo lo que puedo de todo, y tomo lo que considero importante de lo más reciente: no soy el primero en probarlo, pero tampoco el último. Y hay cosas que me sacan de quicio y otras que, en cambio, sí encuentro muy interesantes. En general, creo que todo esto hace que la vida se sienta muy agitada y carente de tiempo para reflexionar y digerir las cosas. Y eso para mí sí es algo molesto, aunque no tengo una solución por ahora. En cualquier caso sigo creyendo que la crónica larga es una forma de proceder, tal y como estamos hablando en este coloquio. Pero no sé si soy un clásico. Lo que sí soy es una generación mayor que los jóvenes cronistas de hoy, claro. En ese sentido sí soy más viejo, pero no sé si eso me haga clásico -ríe-.

“¿La comparación con Kapuscinski? Me halaga, pero yo hago lo mío”
-Que lo comparen con Kapuscinski y que incluso digan que es usted su heredero, ¿le molesta, le halaga, o le es completamente indiferente?

-Decir que me molesta sería demasiado. Yo considero que Kapuscinski fue un gran escritor; me halaga, aunque creo que es un poco demasiado, ¿me entiendes? Porque considero que esto es un poco facilista; es como decir “él es como Kapuscinski, ah bueno, entonces ya no tienes que pensar más”. Hay esta tendencia de pensar muy rápido y poner etiquetas a las personas, y en general no me gusta ser cartonizado. Yo hago mi propia cosa. Yo no escribo ficción, y él sí lo hacía. Ahí mismo tienes la diferencia.

“Mientras haya impunidad y una falta de estado de derecho, no habrá solución al desamparo de los periodistas en México”
-Hablemos de México. Recientemente usted participó en el Hay Festival que se celebró en Xalapa, Veracruz. Un estado que, junto con el resto del país, ha sido noticia por el continuo asesinato de periodistas. ¿Cómo ve usted la situación?

-Mientras haya impunidad y una falta de Estado de Derecho en México, no habrá una solución al desamparo de los periodistas. No, no la hay –asegura para, a continuación, afirmar que va a escoger muy bien sus palabras para hablar de este asunto, y lanzar una pregunta tal vez incómoda, con una respuesta aún más incómoda-. ¿Y en dónde recae la responsabilidad de este asunto? Pues en el Estado. No han creado un Estado de Derecho en México; lo que han creado es un Estado donde se matan a los periodistas, además de a muchos otros ciudadanos, ya lo sabemos, y en el que nunca encuentran a los asesinos. Un Estado donde la narcopolitica ha minado fuertemente a ese mismo Estado, y esto es algo muy preocupante. Hace falta una reconfiguración al interior de la política mexicana, de la idiosincrasia de la política mexicana. Porque si no… -deja pasar unos puntos suspensivos y concluye-. Porque si no esto va a seguir.

¿La cobertura de la ‘guerra contra el narco’? No hay un reporterismo primario, todo es boletín informativo y crónica roja
-¿Qué se puede proponer para mejorar la situación?

-¿Solución para los periodistas? –se pregunta-. O se quedan callados y escriben diarios para luego un día escribir un libro de crónicas, o ayudan a un periodista extranjero para que ellos sean el portavoz de esa realidad que ellos quieren relatar. Porque los periodistas locales en tiempos de guerra… casi nunca pueden hacer nada. Casi siempre esta tarea recae en gente que pueden venir de afuera y despachar esa realidad, o lo publican a posteriori.

-¿Qué opina de la cobertura que hacen los medios de la llamada ‘guerra contra el narco’?

-No hay un reporterismo primario, todo es boletín informativo y luego crónica roja. Yo creo que todos estamos muy mal servidos en este sentido, aunque el terror es tanto que una comprende por qué.

-¿No le llama la atención México para escribir una de sus cartas?

-Sí, podría ser, pero hasta ahora no he visto una situación o personaje que me llame tanto la atención como para hacerlo.

"¿Perfilar a El Chapo Guzmán? ¿Acaso va a aceptar una entrevista conmigo?"
-¿Ni siquiera El Chapo, el narcotraficante más buscado?

-¿Y cómo voy a perfilar al Chapo? –contesta con una pregunta-. ¿Acaso va a aceptar una entrevista conmigo?… Y escribir sobre él sin verlo, a qué va eso. De hecho, yo tengo un colega en The New Yorker que más o menos ha estado reporteando en México y sería una intromisión por mi parte.

“Cuando leí Cien años de soledad fue una revelación; nunca había leído algo así antes”
Los veinte minutos pactados para la plática están muy próximos a concluir y en el salón del auditorio ya comienza a escucharse el murmullo del gran número de personas que acudieron a la inauguración de los coloquios abiertos organizados por Conaculta y la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Ante el paso del tiempo Jon Lee Anderson se remueve en la tarima un tanto incómodo aunque mantiene la cordialidad y la mirada azul fija en quien le lanza preguntas.

-Para terminar, escribe Juan Villoro que lo extraño de usted es que no sea un personaje de su autor favorito, Graham Greene… ¿Es este autor inglés su referente?

-Sí, es un referente, aunque no necesariamente mi fuente de inspiración inicial. Lo descubrí como a los dieciséis o dieciocho años y lo he seguido leyendo. Para mí es uno de los escritores más amenos para leer que he encontrado. No es que me guste toda su obra ni necesariamente participo de toda su política, pero más o menos. Era un hombre inglés de sangre azul, de izquierdas, y que cooperaba con el servicio secreto… En fin, había un poco de todo ahí, muy de otra generación. Pero yo lo admiré como escritor y me gustaba mucho su búsqueda de la moral en los márgenes de la misma moralidad, eso siempre me atrajo. El mundo es un lugar bastante gris… y él era un maestro de lo gris. Por eso me interesa tanto.

-¿Y García Márquez?

-Sí, sí, por supuesto que admiro a García Márquez. Su papel como padrino de la crónica latinoamericana y su gran obra de ficción lo hace, sin duda, muy querido. Cuando leí Cien años de soledad tenía como 19 años y fue una revelación, nunca había leído algo así antes. Y él realmente cambió la forma de percibir las cosas, así como Hemingway en su momento introdujo esa forma de escribir parsimoniosa, Gabo creó una nueva forma de ver el mundo, y eso hay que reconocerlo. Soy un gran admirador de él, y además como he tenido el privilegio de conocerlo me consta que es un buenazo, una persona muy generosa, ¿me entiendes? Es un tipo chévere.

Esta entrevista fue publicada originalmente en AnimalPolitico.com

miércoles, 19 de septiembre de 2012

“El cine mexicano le debe mucho a Juan Orol; fue un inventor de géneros”: Sebastián del Amo

El cineasta mexicano Sebastián del Amo llega con su ópera prima 'El fantástico mundo de Juan Orol' a las salas de cine mexicanas. Foto: Manu Ureste

Tan solo diez minutos después de la hora acordada, tiempo suficiente para darle un par de vueltas completas a esta plaza Río de Janeiro repleta de niños correteando y parejas que platican sentadas en las bancas de hierro entorno a la majestuosa fuente en la que se levanta la efigie del David de Miguel Ángel, aparece Sebastián del Amo atravesando lentamente la calle Orizaba donde se encuentra anclada una pintoresca Iglesia de estilo gótico y un coqueto café de nombre italiano en la esquina.

El cineasta viene sonriente, anoto. Con paso tranquilo, relajado y vestido de manera casual con unos pantalones algo desgastados, una camisa azul claro arremangada y por fuera, una boina estilo francés cubriéndole la frente, y unas botas tipo camperas. En la mano derecha, completo el perfil en la libreta, trae un diario en el interior de una bolsa de plástico de una de esas tiendas de autoservicio que tanto proliferan en la ciudad de México, y en la izquierda sujeta con fuerza una correa de la que tiran un hermoso e inquieto labrador que no para de ladrar y un xoloescuincle de aspecto exótico y simpático.

Tras varios minutos caminando absorto en sus pensamientos, Del Amo alza al fin la mirada y al percatarse de la cámara y de la mochila que traigo colgada al hombro me reconoce asintiendo levemente con la barbilla.

Nos saludamos con un apretón de manos –oye, ¿tú no eres de aquí, verdad?-, ata los perros en un hierro de la verja que protege el jardín y de inmediato comenzamos a platicar sobre El fantástico mundo de Juan Orol, su primer largometraje en el que participa "un elenco que tuvo mucha magia" –Roberto Sosa, Julio Bracho, Jesús Ochoa, Gabriela de la Garza, Marisa Saavedra…-, el cual se estrenó ayer (viernes 15 de septiembre) en las salas mexicanas tras obtener previamente numerosos reconocimientos en festivales de prestigio como el de Guadalajara, donde ganó el premio a la mejor ópera prima.

"A pesar de ser El Rey del churro, Orol es fundamental para entender la evolución de la industria cinematográfica mexicana"
“Comprenderás que la primera pregunta es obligada –le comento al cineasta de 41 años casi a modo de disculpa mientras aún va tomando asiento en una banca de piedra que hay en el interior del parquecillo-. ¿Por qué elegiste para tu ópera prima a un personaje como Juan Orol, considerado como ‘el peor cineasta mexicano de todos los tiempos’?

Sebastián se toca la nariz y dirige la mirada ligeramente hacia la copa de los árboles que nos protege del sol capitalino.

“Me pareció muy interesante que Juan Orol, a pesar de ser considerado como el peor director de la historia del cine mexicano -que eso ya le da un morbo especial- es un personaje absolutamente icónico y fundamental para entender la evolución de la industria cinematográfica en la época de oro y para entender al cine mexicano”, se arranca el cineasta, quien destaca al respecto que, a pesar de que la crítica de la época fue feroz con este realizador de origen gallego que dirigió cerca de 60 películas, entre ellas algunos títulos míticos como Gangsters contra Charros, Embrujo antillano o Madre querida, el cine nacional está en deuda con este “inventor de géneros” que gustaba de salir a la esquina a comprar el pan vestido con mucho garbo a lo Johnny Carmenta –"su personaje de toda vida", con traje cruzado a rayas, pajarita, zapatos impecables y sombrero de ala ancha.

“Sin duda se trata de un personaje muy singular –afirma Del Amo aguantando la carcajada tras contar que, en realidad, el Rey del Churro llegó al cine “porque básicamente le gustaban las actrices y en las películas salían tías buenas”-. Yo siempre lo comparo con un espontáneo que se avienta al ruedo a torear con una camisa –continúa-. Orol era así: un tipo que no se cuestionaba mucho las cosas en la vida. Por eso en su cine no vemos un planteamiento filosófico o artístico, aunque sí fue un inventor de géneros. Por lo que el cine mexicano le debe mucho temáticamente: porque al primero que se le ocurrió fotografiar a una de esas cubanas espectaculares –dibuja una silueta en el aire con las manos invocando a María Antonieta Pons-, sinuosas y caderonas que se movían de locura, fue a Juan Orol. Es decir, él es quien define la estética de Cabaré y el que inventó el género de las rumberas, el cual es el antecesor del cine de ficheras que más adelante, en los setentas, fue definitivo”.

"Mientras todos hacían cine de charros, Orol introdujo el género de gánsteres. Se creía el Humphrey Bogart mexicano"
Y además esto tiene aún más mérito, destaca el cineasta con los ojos azules muy abiertos tras los lentes con montura de pasta, porque lo hace en pleno apogeo de la época del cine de oro mexicano de Ismael Rodríguez, Pedro Infante, Luis Aguilar, Jorge Negrete, El Indio Fernández, Sarita García y compañía.

“Es decir, mientras todo el mundo en la época de oro hacía películas de charros, en las que se retrata un México de haciendas que ya para 1950 realmente no existía, Orol introduce una temática mucho más urbana y se inventa el género de gánsteres, ya que estaba absolutamente obsesionado con estos personajes. De hecho, él se consideraba el Humphrey Bogart mexicano”, cuenta divertido Sebastián, para añadir acto seguido que otro de los aspectos que le llamó poderosamente la atención de este ‘surrealista involuntario’ que estuvo a la sombra de Buñuel, y que antes de hacer cine, o eso cuenta al menos la leyenda, saltó al ruedo como torero, subió a un ring enfundado en unos guantes de box, bateó jonrones, fungió como corredor de coches, y hasta pateó la ciudad como investigador de la policía judicial, fue su enorme capacidad de producción y de salir adelante a pesar de la falta de recursos… y de las feroces críticas.

“A diferencia de las luminarias que hubo en el cine mexicano como El Indio Fernández o Ismael Rodríguez, que a pesar de que ganaron premios y palmas de oro tuvieron un periodo de inactividad muy largo al final de sus carreras, Juan Orol se mantuvo con su esquema de películas baratas hasta el fin de sus días”. “De hecho –llega a la conclusión-, de alguna manera Orol es el antecesor del esquema de producción de los video-home, que es un género que sigue absolutamente vigente en la actualidad con películas de narcotraficantes y de mafiosos”.

Cartel promocional de la película 'El fantástico mundo de Juan Orol'

Tras concluir la argumentación de por qué eligió para su ópera prima a este incansable cineasta que terminó sus días en 1984 en la más absoluta pobreza –"tanto, que tuvieron que pasar el sombrero en el edificio de productores para darle un entierro digno", con casi 94 años de edad, ¡y otra película! en ciernes que no llegó a concluir, Sebastián le echa un vistazo de soslayo al teléfono móvil que suena en estos momentos y se disculpa para contestar rápidamente la llamada durante unos segundos, tiempo que aprovecho para repasar algunas de las preguntas pendientes que hay anotadas a mano en una hoja de libreta sin cuadrículas.

"Bien –reiniciamos la conversación-, ya conocemos un poco más sobre quién fue Juan Orol… ¿Pero, qué va a encontrar el espectador cuando se siente en la butaca y vea en la gran pantalla a Roberto Sosa caracterizado como Orol y rodeado de hermosas rumberas?"

“La cinta es un homenaje en todos los sentidos –recalca-, desde la temática hasta la estética, la música… Aunque intentamos que fuera una película que, a diferencia del cine de Orol, que se caracterizaba por sus errores –por ejemplo, en uno de sus filmes el personaje entra vestido de traje negro, mata al malo, y en la siguiente escena sale vestido de blanco-, nosotros intentamos hacer una película muy bien cuidada en todos los aspectos, para no caer precisamente en el gazapo cinematográfico. Y el resultado es una cinta diferente, que vale mucho la pena. Se van a divertir mucho”.

"La idea con la película era no hacer una biografía formal de Juan Orol, sino una ficción biografiada"
"¿Cómo fue todo el proceso de gestación del proyecto y la documentación sobre el personaje? –cuestiono-. He leído que tardó hasta 12 años en concluirlo. ¿Por qué tardó tanto tiempo en darle forma a El fantástico mundo de Juan Orol?".

Sebastián suspira como si ya esperara esa pregunta, esboza una leve sonrisa, y se toca el mentón por el que aflora una barba de candado de la que brotan entremezclados vellos claros y grisáceos.

"Estuve seis años documentándome porque hay muy poca información alrededor de Juan Orol. Consulté absolutamente todo lo que hay publicado, que es poco realmente. La poca información que hay son entrevistas que Orol dio a una edad ya muy avanzada, y entre que confundía fechas, nombres, o que directamente se inventaba partes de su vida, la información que existe no es verificable; es como un salto de fe: te la crees o no. Entonces, en este sentido, la idea era no hacer una biografía formal del personaje, sino una biografía ficcionada, o una ficción biografiada.

Luego fueron otros seis años para la consolidación del proyecto –añade- porque se nos cayó la producción hasta cuatro veces y en diferentes etapas, aunque afortunadamente conseguimos levantarla en cinco y comenzamos a filmarla a finales de 2010".


"El fantástico mundo de Juan Orol es una película con mucho colorido, una oferta diferente de cine mexicano"
Y el resultado, asegura con un claro gesto de satisfacción en el rostro, "es una película con mucho colorido, una oferta diferente de cine mexicano" dirigida a cualquier tipo de espectador. "Porque a la gente que tiene cierta edad y que conoció aquel cine –hace hincapié- esta película le va a remitir a esa época y la va a disfrutar mucho porque revivirán ese México que ya se fue en mayor o menor medida; y a los chavos que no tienen esa referencia del personaje, les va a permitir descubrir parte de la historia del cine mexicano, y creo que este es uno de los aciertos de la película".

"Roberto Sosa no era nuestra primera opción para el personaje de Orol. Pero viéndolo en retrospectiva... fue la mejor elección. Su trabajo es brutal"
"Sin duda, otro de los aciertos –pregunto al hilo aprovechando la última contestación y casi sin darle tiempo a recuperar el aliento-, fue la actuación de Roberto Sosa en el papel de El Rey del Churro, al menos según la crítica. ¿Cómo fue el proceso de selección del actor para el rol principal de la película?".

"Roberto no fue nuestra primera opción –revela-, aunque sí lo invité a que interpretara otro papel desde una etapa muy inicial del proyecto", afirma Del Amo, que explica al respecto que conoce al intérprete mexicano –que ha participado en más de 90 largometrajes en los que ha estado bajo la dirección de leyendas del celuloide como Oliver Stone- desde su época universitaria. "Pero el proyecto se nos hundió cuatro veces y a la quinta pensé por qué no ofrecerle el protagónico a él… Y viéndolo en retrospectiva, me parece que fue la mejor opción; estoy muy agradecido con su trabajo porque fue brutal. Envejece al personaje en cuadro 60 años de una manera impactante –el proceso de envejecimiento, enfatiza, lo hizo Roberto Ortiz y la caracterización general de toda la película Mari Paz Robles-. Realmente, me parece uno de los mejores actores de México y no un 'cebollazo' gratuito".

"¿La cicatriz de Sosa, que no concuerda con el personaje de Orol, no fue un inconveniente?".

"Evidentemente, una de mis preocupaciones de inicio era el tema de la cicatriz que tiene Roberto, que efectivamente no coincide con el personaje –admite-. Pero ya en el proceso dije… bueno, pues al diablo, más bien hagamos que Roberto sea Juan Orol, así que hice una cicatriz a Orol de una manera ficticia; fue algo que me saqué de la manga".

"Que comparen El fantástico mundo de Juan Orol con Ed Wood es un subidón para el ego importante"
"En las redes sociales y en tráiler de la película que hay en Youtube se pueden leer numerosos comentarios que comparan, al menos desde el punto de vista de la estética, a El fantástico mundo de Juan Orol con películas de la talla de la oscarizada The Artist o con Ed Wood, la cinta que protagonizó Johnny Depp dirigido por Tim Burton sobre el cineasta estadounidense al que, como Orol, se le considera el peor director de su época. ¿Te gusta que comparen tu filme con estas películas?"

El cineasta Sebastián del Amo ya se encuentra trabajando en un nuevo proyecto: "El complot mongol". Foto: Manu Ureste

"Que comparen la película de El fantástico mundo de Juan Orol con Ed Wood, la cual está considerada una película de culto es, evidentemente, un subidón para el ego importante, no te voy a mentir –afirma con los brazos cruzados, arqueando levemente la ceja izquierda por encima de los lentes, y con una sonrisilla de modestia-. Pero más allá de eso, la comparación, aunque es obligatoria, me parece poco acertada, porque a pesar de que ambos personajes tienen el título poco honorable de ser los peores directores de su época, la diferencia radica en que Orol hizo 57 películas en 60 años, y Ed Wood 5 o 6 en un periodo relativamente corto. Entonces, mi planteamiento es que, por más que sus películas hayan sido consideradas como malas, pues ningún tonto logra hacer 57 filmes en un periodo de tiempo tan largo. Eso indica que había un público que las consumía y que eso fue lo que convirtió a Orol en un ícono más allá de lo absurdo o lo surrealista involuntario".

****

Ya van a dar las dos de la tarde, observo por mi reloj. El cielo, hace apenas diez minutos libre de nubes y con un sol imponente radiando encima de nuestras cabezas, es ahora un manto grisáceo y espeso que amenaza con una de esas típicas tormentas vespertinas que descargan en minutos sobre la ciudad de México miles de litros de agua, granizo e intimidantes relámpagos.

"Un par de preguntas más y terminamos" –prometo mientras abandonamos la banca de piedra cobijada por la sombra de frondosos árboles y buscamos un lugar de la plaza con más luz para tomar las fotografías-.

Sebastián amarra de nuevo los perros, se acomoda la camisa que lleva ligeramente abierta, y asiente en un gesto casi imperceptible de infinita paciencia. "Claro, adelante".

"La época del cine de oro mexicano ya parece más una carga que una característica gloriosa de nuestra industria"
"Tal y como comentaste anteriormente, tu película es un homenaje a un personaje cuyo ciclo de mayor éxito y declive coincide con aquella legendaria época del cine de oro mexicano. En este sentido, mi pregunta es doble: Primero, ¿crees que en México sigue habiendo una especie de nostalgia por aquellos días?; y segundo: ¿qué puede aprender el cine actual del de aquella época?"

"Bueno –se encoje ligeramente de hombros-, creo que la época del cine de oro mexicano ya parece más una carga que una característica gloriosa de nuestra industria. Pero si algo tuvo de dorado aquella época es que el cine nacional se consumía masivamente y tenía un público, cosa que ahora no sucede desgraciadamente. Y además nuestro cine se exportaba a Argentina, Venezuela, España… ", deja unos puntos suspensivos en el aire, para a continuación evocar al espíritu de Orol como una forma de sacar adelante a la industria y volver a "enganchar" al público con los filmes mexicanos.

"Los cineastas mexicanos debemos ser un poco como Orol; él tenía todo en contra y a pesar de todo realizaba sus películas con mucho desparpajo"
"Es importante revalorizar a un personaje como Juan Orol, porque él tenía todo en contra: la crítica, el dinero… Y a pesar de todo realizaba sus películas con mucha cara, con desparpajo. Creo que todos los cineastas mexicanos debemos ser un poco así, porque las condiciones hoy no están dadas. Es decir, debemos recuperar esa habilidad para traer de vuelta al público que sí va al cine. Porque, por ejemplo –se explica-, el año pasado millones de espectadores llenaron las salas de México, sin embargo el 95% admitió no haber visto una sola película mexicana. Claramente ahí radica la enorme desgracia en la que está sumido el cine nacional, y nuestra responsabilidad como realizadores es proveer siempre de mejores contenidos y de tener al público en cuenta y buscar recuperarlo, y claro –llama la atención-, pelear por mejores condiciones para que se exhiba y se vea el trabajo que vale mucho la pena. Porque el cine mexicano tiene mucho más que un simple tema cultural".

"¿Te refieres con esto último al tema del narcotráfico, el cual en los últimos años parece haber ocupado gran parte de la temática del cine mexicano?"

"De unos años para acá, no es que la única temática en México sea únicamente el narcotráfico –afirma-, sino que parece que la vida en México se está convirtiendo en uno de los video home de los hermanos Almada; sin duda esto es algo preocupante, porque este tipo de películas retratan un mundo muy sórdido".

"El complot mongol", nuevo proyecto

Tras la última contestación es hora de cumplir lo prometido y poner fin a la entrevista con este joven cineasta que se define como "un obsesionado de la temática de las novelas históricas". Una fijación, me comenta ya casi a modo de despedida y mientras trata de calmar los ladridos del labrador que quiere continuar con su paseo interrumpido por un tipo que no para de hacer preguntas, por la que su próximo proyecto será una película basada en la novela El complot mongol, una historia de espías de la KGB, la CIA y la policía judicial mexicana que tiene lugar en el barrio chino de la calle Dolores del DF en plena Guerra Fría, y para la que contará de nuevo con Roberto Sosa –en la piel del detective mexicano- como actor principal y con gran parte de ese "maravilloso elenco" que participó en su ópera prima que se estrenó ayer.

"La idea –me dice Sebastián mientras apretamos las manos- es repetir el equipo de trabajo, pero no la fórmula. Porque eso sí era algo muy del cine de Juan Orol". Ríe y se marcha por donde vino, de nuevo con paso relajado a pesar de la amenaza inminente de lluvia, y con la correa de la que tiran los dos perros y la bolsa con el periódico ocupándole ambas manos.

Checa aquí el video de la entrevista con Sebastián del Amo:

 

*Esta entrevista fue publicada originalmente en Animal Político. 

lunes, 27 de agosto de 2012

La conquista de Marte: ¿Ciencia Ficción o realidad?


A Marte también se le conoce como 'El Planeta Rojo' por el característico color rojizo de la superficie marciana. 

¿Es posible que el hombre ponga sus pies en Marte? En entrevista para Animal Político Mario De Leo Winkler, candidato a Doctor de Astrofísica en la UNAM, analiza el por qué de la fascinación sobre este planeta, las similitudes que guarda con La Tierra, y cuáles son los grandes retos del ser humano para una -tal vez no tan ficticia- colonización de El Planeta Rojo.


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En 1950, doce años antes de que la sonda soviética Mars 1 fuera la primera en volar a una distancia de 11 mil kilómetros de Marte y tomara fotos de su superficie para posteriormente mandar información a La Tierra sobre la radiación cósmica y el campo magnético de El Planeta Rojo, Ray Bradbury publicó la icónica obra Crónicas Marcianas. En ella, el escritor estadounidense narra la llegada y la colonización del cuarto planeta del Sistema Solar por parte de los humanos –con la consiguiente caída de la civilización marciana y la extinción de sus habitantes- y materializa a través de las palabras uno de los sueños más inalcanzables del hombre desde que en tiempos antiguos éste miraba al cielo apuntando hacia un lejano punto rojizo que flotaba en el infinito cosmos: la conquista de Marte.

“Existen muchas condiciones mitológicas, históricas y científicas que nos llevan a Marte como un punto de interés esencial”
“La fascinación por El Planeta Rojo viene desde tiempos antiguos”, apunta en  entrevista para Animal Político Mario De Leo Winkler, maestro en Ciencias y candidato a Doctor de Astrofísica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien se remonta a la época de Roma y Grecia para explicar que fue en aquellos lejanos días cuando se comenzó a relacionar a este planeta con Marte, el Dios de la Guerra, debido al característico color rojizo de su superficie dominada por el óxido de hierro. “Lo cierto es que siempre fue un planeta muy sanguinario”, bromea el académico al inicio de la conversación telefónica para, a continuación, explicar ya más serio que existen “muchas condiciones mitológicas, históricas y científicas” que nos lleva a poner la mira del telescopio en dirección a las coordenadas del enigmático planeta donde se levanta el Monte Olimpo, “como un punto de interés esencial para el futuro de la humanidad”.

Pero, ¿qué es lo que nos fascina tanto de Marte? Ya desde finales del siglo XIX, cuando el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli afirmó haber visto canales por todo el planeta –incluso años después el estadounidense Percival Lowell sugirió que estos presuntos canales eran en realidad un sistema de irrigación creado por seres inteligentes-, la imaginación del hombre no ha parado de orbitar, como si de una sonda Vikingo se tratara, en busca de civilizaciones, seres extraterrestres, o estructuras alienígenas que prueben que películas como Misión a Marte, Mars Attacks, o La Guerra de los Mundos estaban en lo cierto y que, en efecto, no estamos solos en el Universo. Sin embargo, las imágenes que envió el robot Curiosity a La Tierra caerían probablemente como un jarro de agua fría a Bradbury y a tantos autores de ciencia ficción que hicieron despegar nuestra mente, pues en ellas se puede apreciar un hermoso paisaje marciano… pero completamente desierto y desolado.

Entonces, ¿por qué la fascinación?

Hombrecitos verdes al margen, comienza a explicar el astrónomo al otro lado del hilo telefónico, “Marte despierta tanto nuestro interés porque es el más similar a La Tierra en cuestiones como temperatura, que durante el verano marciano puede llegar a 20 grados centígrados en zonas ecuatoriales, la cual es ideal para la vida humana, y la duración del día que es también aproximadamente de 24 horas”, aunque el tamaño sí es diferente, precisa, pues el diámetro de El Planeta Rojo es un medio del de nuestro planeta, “por lo que la gravedad allí es mucho menor”.

No obstante, enfatiza Winkler, además de la temperatura y la duración del día, lo que más aproxima a los dos planetas es la posibilidad de que Marte albergue bajo su superficie nuestro vital líquido terrestre: el agua. “Las sondas que actualmente orbitan alrededor del planeta han localizado existencia de agua en estado congelado debajo de la superficie, y aunque no se sabe de qué tamaño son los depósitos, cuanto más perfectos son los instrumentos que enviamos encontramos mayor evidencia de agua”. Por tanto –añade-, “como sabemos que en la Tierra se generó la vida a través del agua, suponemos que se pueden dar las condiciones para que ésta se genere en otros puntos del Sistema Solar, y por eso Marte genera tanto interés: porque la existencia de agua lo pone muy cerca de nuestro planeta”.

Imagen del Curiosity sobre la superficie marciana. //Foto: tomada de 360 cities

Ahora bien, la existencia de agua, ¿qué supondría?: ¿que hubo vida? ¿que todavía hay? ¿que podría darse en un futuro?

“Bueno –el astrónomo deja espacio a unos puntos suspensivos para, a continuación, contestar con la habitual prudencia de una persona de ciencias-, la ignorancia del ser humano es tal que sólo conocemos la vida que se generó en La Tierra. Es decir, sabemos que, de acuerdo con los descubrimientos más recientes, la vida aquí se generó a partir de chimeneas submarinas que sacaron a los oceanos elementos químicos muy ricos, y siempre queremos extrapolar esto al resto del Universo: porque no sabemos si la vida puede darse de otra forma.

“Encontrar la existencia de agua subterránea –continúa, expedito- y evidencia de agua líquida en la superficie del planeta, nos hace pensar que posiblemente exista algún rasgo de vida pasada, ya sean fósiles, que es lo que está buscando Curiosity, o la existencia de vida presente en Marte, aunque yo me atrevería a decir que esto sería más probable que se diera de manera subterránea, no en la superficie”.

“Si encontramos vida en Marte… los planes del ser humano hacia el Planeta Rojo cambiarían por completo”
Recopilemos un momento: temperaturas en determinadas zonas y durante el verano marciano ideales para la vida humana; una duración del día muy similar a la nuestra de 24 horas, existen diferentes estaciones, como en La Tierra; es el planeta más cercano al nuestro, y además es probable la existencia de agua. ¿Para cuándo –cuestiono, emocionado- mandamos la primera expedición humana a colonizar Marte y hacemos realidad el sueño de Bradbury.

De Leo Winkler contiene la risa. Hay varios inconvenientes, me trae de vuelta al suelo de la redacción. Varios de ellos tienen que ver, precisamente, con el Curiosity, el cual está equipado para realizar sobre el terreno experimentos y estudios sobre las condiciones climatológicas de Marte, y en particular con el estudio de la cantidad de irradiación que llega al suelo marciano.

El escritor estadounidense Ray Bradbury es el autor de la icónica obra 'Crónicas Marcianas'

“Marte tiene una atmósfera muy tenue –inicia, paciente, la explicación el astrónomo de la UNAM-, es de un centésimo de la densidad de la atmósfera terrestre. Eso quiere decir que si caen rocas del espacio, es muy probable que impacten contra la superficie, lo cual pondría en peligro posibles misiones humanas en el futuro. Esto es algo que se deberá estudiar muy bien –enfatiza-“.

Otro gran inconveniente, apunta como consecuencia de esa atmósfera tan endeble, es el de la radiación solar, la cual, a diferencia de nuestro Planeta Azul, impacta de manera casi directa sobre la superficie. “Este tema es de gran interés porque, como es sabido, si nosotros nos exponemos mucho tiempo a la radiación pueden surgir diferentes tipos de cáncer. Entonces, si estamos planeando, como ha dicho la NASA, mandar una misión tripulada a Marte para el año 2035, es muy importante saber a cuánta radiación estaríamos expuestos y qué efectos en la salud puede generar en los primeros humanos que lleguen al Planeta Rojo”.

Por último, señala, el gran obstáculo para que el hombre pose sus pies sobre Marte tiene que ver, paradójicamente, con el origen de nuestro mayor anhelo: la búsqueda de vida extraterrestre.

“Si encontramos algún organismo que esté vivo, bajo las definiciones del ser humano de vivo, eso sí sería un problema para una posible colonización de Marte. Porque no conocemos que se haya dado vida en otras partes del Universo, y al encontrar el primer ejemplo, si es que lo logramos, la prioridad sería estudiar cómo se dio la evolución de esa vida, y no podemos llegar a contaminar ese ecosistema”. “Se trata, por tanto, -continúa ante mi silencio- de una navaja de doble filo: estamos buscando vida, pero si la encontramos… los planes del ser humano hacia el Planeta Rojo cambiarían por completo”.

“Que pisemos Marte es muy complicado, pero no Ciencia Ficción. Tenemos los medios”
¿Significa esto, entonces, que a pesar de los avances científicos y tecnológicos, la colonización de Marte sigue siendo algo más cercano a los filmes de Hollywood y a los cómics de John Carter, el Warlord of Mars, que a la realidad?

“Para mí el año 2035 que propuso la NASA para que una misión tripulada llegue a Marte, me parece bastante optimista –dice de inmediato el maestro en Ciencias-. Creo que nos vamos a tardar mucho más en dado caso de que no encontremos vida allí –remata la opinión, guarda un breve silencio para reflexionar lo que a continuación va a exponer, y se arranca un par de segundos después con los motivos del por qué de su escepticismo-.

“Es muy caro llegar a Marte, y es muy complicado en varias cuestiones científicas y tecnológicas. Hay que tener presente que el tiempo de traslado depende mucho de la posición de nuestros planetas: puede ir desde 3 meses hasta más de un año. Y esto presenta muchos problemas sobre cómo sostener psicológicamente, y médicamente a seres humanos que viajarían a través del espacio en una cápsula por tanto tiempo. Es muy complicado. Además, todavía nos falta mucha información sobre el planeta: una misión que vaya para allá… es muy difícil que regrese”. Aunque –parece revirar dejando una puerta abierta- no me atrevería a decir que es ciencia ficción; porque sí tenemos los medios. No está fuera de nuestro alcance económico y creo que tampoco del tecnológico. Pero es cierto que estaríamos mandando a seres humanos sin ser muy conscientes de la condición en que llegarían”. 

“El futuro del ser humano está en las estrellas”
Volvamos a La Tierra, propongo tras la última contestación del candidato a doctor de Astronomía de la UNAM. Es innegable, que los avances tecnológicos y científicos del hombre han sido sobresalientes, expongo. En muy poco tiempo hemos conseguidos mandar un gran número de sondas –desde el programa soviético Marsnik, en 1960, hasta la llegada del Curiosity hace apenas unos días, pasando por las sondas Mariner (1964), Vikings (70’s), y Mars Pathfinder (1997), entre otras-, que nos han proporcionado una gran cantidad de información sobre El Planeta Rojo. Ahora bien, lanzo una reflexión para rematar con una pregunta, hay gente que se cuestiona por qué enviamos tantos robots a Marte… cuando aquí, en La Tierra, estamos destruyendo la capa de ozono a un ritmo vertiginoso. ¿Qué nos puede enseñar un planeta localizado a millones de kilómetros del nuestro? ¿Por qué merece la pena ir hasta allá?

Tras mi extensa argumentación, De Leo Winkler asiente con un leve suspiro en el  auricular del teléfono, como si ya esperara que le cuestionaran algo en esta dirección. “Primero de todo –advierte en un tono que no deja de ser cordial- si quisiera dejar claro que estamos acabando con el planeta. Por lo que en algún momento, vamos a estar escasos de recursos”. Y algunos de esos recursos, explica, son aquellos llamados ‘tierras raras’, que se usan para generar “muchas de las cuestiones electrónicas a las que tan habituados estamos”, los cuales se estima que en 80 años estarían agotándose en nuestro planeta, “por lo que habría que buscar otro lugar del que extraer muchos de los elementos que hacen de nuestra vida cotidiana lo que es hoy”.

“Saber por qué se dio un cataclismo en Marte, puede prepararnos para afrontar algo similar en La Tierra”
Además, en Marte existió algún tipo de cataclismo que acabó con el agua que hubo en la superficie hace miles de millones de años. “Y conocer por qué sucedió eso puede prepararnos para afrontar un cataclismo igual, si es que se da esa eventualidad. No está de más conocer qué riesgos afrontamos en el Sistema Solar”.

Por último, zanja el académico, “creo que el futuro del ser humano está en las estrellas. Ya estamos acabando con los recursos de La Tierra y estamos sobrepoblando el planeta, así que tarde o temprano vamos a tener que emigrar del nido. Por lo que las investigaciones en la Luna, en Marte, como en cualquier ciencia básica que se haga aquí, es de vital importancia para el ser humano”.

'La cara de Marte' fue fotografiada por primera vez el 25 de julio de 1976 por la sonda espacial Viking; esta imagen causó una gran polémica, pues fueron muchos los que consideraron que se trataba de una construcción extraterrestre -incluso, hay teorías de que las pirámides de Egipto estarían alineadas con esta 'estructura'-. Sin embargo, la comunidad científica desechó tal posibilidad. En este sentido De Leo Winkler considera que la también llamada 'Cara de Sidonia' "resultó ser una fotografía que dependió mucho del momento, el lugar y la resolución con la que se tomó. Sería mucha casualidad que alguien dejara en Marte una cara labrada para nosotros".

“Ya estamos acabando con los recursos de La Tierra; tarde o temprano vamos a tener que emigrar”
El contador digital de la grabadora advierte que ya pasaron más de treinta minutos desde que inició la conversación. Tiempo más que prudente, me digo, para ir concluyendo la entrevista. “Una pregunta más y terminamos”, prometo. A lo que el académico no pone inconveniente.

A diferencia de otras sondas –planteo-, Curiosity está transmitiendo una gran cantidad de imágenes de alta definición a La Tierra, a las que podemos acceder fácilmente con un solo click desde una computadora sentados cómodamente en una cafetería, en un parque, o en nuestro escritorio. ¿Provocará esto que el misterioso Planeta Rojo deje de serlo? ¿Acabará el Curiosity, valga la redundancia, con la curiosidad del hombre y con esas crónicas marcianas con las que tantas noches estrelladas soñamos?

“Creo que sí nos pone más los pies en La Tierra”, afirma de inmediato De Leo Winkler, “aunque estas imágenes de alta resolución también son una navaja de doble filo: por un lado, nos dicen que, en efecto, es difícil que encontremos vida en Marte, que es un planeta muy inhóspito, que a primera vista y según las imágenes que ha mandado Curiosity y las anteriores que ya conocíamos, es un planeta desierto. Y por otro lado, tal y como ya descubrieron las sondas Spirit y Opportunity, estas imágenes de alta resolución también nos han permitido volar la imaginación un poco más, porque una de estas dos misiones encontraron lo que los científicos llamaron ‘moras azules’, que son unas pequeñas esferitas que en la Tierra se forman solo cuando cierto tipo de materiales entran en contacto con el agua. Y ahí sí, voló la imaginación”.

“Es maravilloso cuánto puede volar la imaginación humana y cómo ésta se puede traducir en ciencia de verdad”
Así que esto va en dos sentidos, argumenta al hilo: “Por un lado, no debemos de adelantarnos tanto como para pensar en hombrecitos verdes y en un Marte con selvas en el pasado, y por otro, debemos ser conscientes de que las imágenes del Curiosity nos van a permitir tener herramientas científicas para hacer análisis mucho más serios y reproducir experimentos aquí, en la Tierra, lo cual nos proporcionará datos mucho más concretos”.

No obstante, concede, “es bueno que el ser humano imagine. Porque gracias a la ciencia ficción y a los escritores que han abierto su imaginación, hemos obtenido muchos avances tecnológicos”, y menciona algunos: desde satélites geosíncronos –que son aquellos que ven siempre la misma cara de La Tierra, ideados en el papel por el autor de la novela ‘2001: Odisea en el espacio’-, hasta los teléfonos celulares con video o la teletransportación, a escalas atómicas.

“Las novelas que hablan sobre Marte han logrado no solamente que la imaginación literaria nos llegue como entretenimiento, sino que también ha influido en que muchos científicos, gracias a la ciencia ficción, estudiaran una ciencia dura, como es mi caso”. Por lo que, concluye Winkler dando por finalizada la entrevista, “es maravilloso cuánto puede volar la imaginación humana y cómo ésta se puede traducir en ciencia de verdad. Realmente maravilloso…”.

Esta entrevista se publicó originalmente en AnimalPolitico.com

lunes, 13 de agosto de 2012

Diarios de un Vocho: Tepoztlán, pueblo mágico

Tepoztlán, ubicado en el norte del estado de Morelos -a poco más de 70 kilómetros del DF y a una escasa hora de la central de autobuses de Taxqueña-, es un hermoso y pintoresco municipio que está declarado como Pueblo Mágico por la mezcla de encanto, tradiciones, y variedad cultural que atesoran sus mercados  y calles centenarias.

Aquí, algunos de sus principales atractivos turísticos:


El ex-convento de la Natividad: dedicado a la virgen de la Natividad fue construido por los indígenas tepoztecos bajo las órdenes de los frailes dominicos entre los años de 1555 a 1580, de donde partián a evangelizar Tepoztlán y sus pueblos. Es, sin duda, el principal atractivo turístico del municipio, junto al cerro de El Tepozteco, cuya cúspide alberga una pirámide erigida en honor al dios Ometochtli-Tepuztécatl, representante de la fertilidad y la cosecha.


En el interior del ex convento sentirás de inmediato esa aura de paz y espiritualidad tan característica de los recintos sagrados que encierran entre sus gruesos muros siglos de historia.  


Detalle del interior del ex convento visto desde el segundo piso.


El claustro del ex convento está decorado a su alrededor con grabados de carácter religioso. 


En el segundo piso encontrarás un mirador, donde podrás apreciar el cerro de El Tepozteco. 


Vista panorámica de Tepoztlán, vista desde el ex convento. 


En 1993 el INAH crea un proyecto de restauración y en 1994 el ex convento de la Natividad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En la imagen, detalle de un grabado con motivos religiosos.


Reyes con cola de pez sostienen un emblema dedicado a la Virgen María. 


Detalle de la fachada principal del recinto religioso.


Actualmente, el ex convento es la Parroquia de la Natividad. 


En el interior del recinto también encontrarás un museo que cuenta con una colección de piezas arqueológicas y relativas al periodo de la Revolución Mexicana aportadas por la gente de Tepoztlán. Se encuentra en lo que fue el granero del ex-convento de la Natividad. 


El mercado de artesanías es otro de los grandes atractivos turísticos. Se encuentra en las inmediaciones del ex convento. 


Aquí podrás encontrar una gran variedad de artesanías con el colorido tan característico de la cultura mexicana. 


Las cestas de mimbre son uno de los principales artículos del mercado.


Tanto turistas mexicanos como extranjeros -es habitual escuchar una mezcla de idiomas en las cafeterías y mezcalerías- se fusionan por las callejuelas de este municipio morelense.  


Junto al zócalo de Tepoztlán y en las proximidades del ex convento, encontrarás un mercado de comida. Aquí se pueden encontrar diferentes platillos mexicanos como quesadillas, itacates, tlacoyos, pancita, barbacoa, cecina de Yecapixtla, tacos acorasados, mole, pozole, aguas frecas entre otros manjares. Muy recomendado por su variedad, su calidad y por el buen precio que ofrecen. Si quieren comer rico y a buen precio, es una excelente opción. Imperdible especialmente para los turistas extranjeros.


Si por algo se caracteriza los pobladores de Tepoztlán -al menos según nuestra experiencia- es por su cercanía y hospitalidad con el foráneo.  



En el mercado de Tepoztlán también encontrarás una gran variedad de textiles. 

La Ficha:
¿Dónde está?
Tepoztlán se ubica al norte del estado de Morelos. Colinda hacia el norte con el Distrito Federal (Delegación Milpa Alta), al noreste con Tlalnepantla, al este con Tlayacapan, al sureste con Yautepec, al sur con Jiutepec, y al noroeste con Cuernavaca (capital del estado de Morelos) y con Huitzilac. 

¿Cómo llegar?
Si estás o vives en el DF, toma el metro que te lleve hasta Tasqueña (línea azul). Y ahí, bajando, encontrarás la terminal de autobuses del sur. Hay varias compañías que te llevan a Tepoztlán. En nuestro caso viajamos en Pullman de Morelos. El precio del boleto fue 104 pesos mexicanos (sólo ida), y las salidas son muy frecuentes (cada 20 minutos aproximadamente). La duración del trayecto es poco más de una hora, aunque el regreso, especialmente si viajas en domingo, se puede extender hasta las tres horas por el tráfico de entrada a la capital mexicana. La central de autobuses de Tepoztlán está a la entrada del municipio, pero puedes ir dando un paseo de 10 o 15 minutos hasta el zócalo -no tiene pierde, "es todo derecho"-. Si no quieres caminar, también hay taxis colectivos a buen precio. 

¿Cómo moverte?
Una vez que estés en el zócalo todo prácticamente gira en torno al ex convento de la Natividad -el mercado de artesanías, el mercado de comida, los tianguis culturales, los restaurantes, las cafeterías...-, por lo que nuestra recomendación es que te calces uno buenos tenis deportivos y camines admirando todo cuanto sale a tu encuentro. 

¿Dónde hospedarte?
Aunque en nuestro caso sólo pasamos el domingo, en los alrededores del zócalo encontrarás una amplísima variedad para hospedarte. Desde pintorescas posadas, a cabañas, hasta hoteles. Los precios varían, lógicamente, según lo que vayas buscando y también según la temporada. Ejemplo: preguntamos en un pequeño hotel que se ubica en la avenida principal del municipio -a menos de 5 minutos del zócalo- cuánto nos costaba pasar la noche del domingo y el precio era de tan sólo 250 pesos en una habitación para dos personas. Asimismo, Tepoztlán es ideal para ir en grupo, pues la mayoría de hoteles ofrecen habitaciones para 4, 6 y hasta 8 personas. 

¿Dónde comer?
Por este apartado ni te preocupes. En cualquier parte de Tepoztlán vas a encontrar una infinita variedad de lugares para comer. Pero, como ya comentamos, si buscas algo muy muy típicamente mexicano, bueno, y a excelente precio, el mercado que hay entre el zócalo y el ex convento es un lugar ideal. No dejes tampoco de probar la exótica variedad de nieves que ofrecen las tienditas que hay junto al zócalo. 

Recomendaciones
Compra tu boleto de regreso al llegar a la central de autobuses. El domingo en la tarde la fila para adquirir uno es kilométrica. 
Si te gusta la fotografía, Tepoztlán es un lugar idóneo. 
No dejes de entrar a las mezcalerías que hay en las proximidades del zócalo. Ten en cuenta que estás en el municipio donde pasó sus últimos años la gran ¡Chavela Vargas!
Viste ropa cómoda y fresca, ten en cuenta que en Tepoztlán el clima es bastante más caluroso que en ciudad de México. 
Aunque, debido a la falta de tiempo, no subimos al cerro de El Tepozteco, la absoluta mayoría de pobladores y de turistas que ya visitaron este municipio mágico, recomiendan subirlo. Eso sí, hazlo con calma: la subida es de, aproximadamente y según tu condición física, de una hora. 
Tepoztlán no es un municipio mágico producto de la casualidad: sus pintorescas calles empedradas atesoran el encanto de siglos y siglos de historia y cultura que hoy se abren ante nosotros. 




lunes, 6 de agosto de 2012

"Hasta que me permitan mis hermanos delincuentes respirar, defenderé a los migrantes": Padre Solalinde


El padre Alejandro Solalinde. Foto: tomada de Internet


El padre Alejandro Solalinde está de vuelta. Luego de que pasara poco más de un mes y medio de que anunciara una especie de auto-exilio, a petición expresa de su dimensión pastoral y de Amnistía Internacional, tras recibir insistentes amenazas de muerte por su labor en defensa de los indocumentados al frente del Albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca, el sacerdote regresa de nuevo a México después de una corta pero intensa gira por Estados Unidos y Europa en la que compartió múltiples experiencias de la problemática que enfrentan los indocumentados centroamericanos a su paso por México para alcanzar la frontera Norte, y en la que también escuchó los problemas que los migrantes del norte de África y de Asia sufren en otros países europeos, como España, Italia, o Alemania.

"Tenía que volver a México. Esta es mi vida y mi misión. Mi lugar es con los migrantes"
"Acepté estar dos meses fuera del país para que se modificaran las condiciones de seguridad en el albergue y también de mi seguridad personal… Y si esto se logró o no, pues ya ni modo. Pero tenía que volver a México porque esta es mi vida y es mi misión", contesta el sacerdote en entrevista telefónica para Animal Político, luego de que explicara que, en un principio, Amnistía Internacional le ofreció la posibilidad de estar un año recorriendo el Viejo Continente para compartir experiencias sobre el problema de la migración ilegal. "Pero les dije que no, que no podía estar de turista todo ese tiempo. Mi lugar es con los migrantes. Así que la condición para salir era que en dos meses tenía que estar de vuelta al albergue. Y así fue", añade al respecto Solalinde para, a continuación, detallar que tras las reiterativas amenazas de muerte que recibió no tuvo más remedio que aceptar que, además de los cuatro policías estatales que lo resguardan a él y a las instalaciones del albergue, otros cuatro escoltas designados por la PGR lo acompañen a sol y sombra durante los 365 días del año. Algo que, suelta un suspiro de resignación, acepta que le ha cambiado la vida.

Indocumentados arriba de 'La Bestia', a su paso por La Patrona, Córdoba (Veracruz). Foto: Manu Ureste

"Claro, mi vida ya cambió mucho. Antes siempre iba solo a la Tapo, tomaba el Metro, viajaba en camiones de segunda, sin importar a la hora que fuera –agarraba lo que encontraba-, pero ahora ya no puedo hacer eso. Las normas de seguridad y los protocolos me indican que casi voy a tener que utilizar únicamente el avión para venir al DF, porque siempre van dos guardias conmigo y al llegar a tierra están otros dos más esperándome con un vehículo. Estaré escoltado las 24 horas del día y los 365 días del año", afirma el defensor de los derechos humanos, quien precisa al respecto que la protección va más allá de la policial y de la que le brindan las autoridades. "También la alta comisionada de Naciones Unidas me está ayudando de tres formas –añade-: uno, organizando una conferencia sobre migración el año que viene; dos, haciendo un estudio de seguridad en el albergue y de mi persona por peritos de la ONU, el cual ya llevaron a cabo; y tres, instruyendo al representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas a que me acompañen de manera simbólica a Oaxaca mañana, y el jueves al albergue. Esto, como una muestra de solidaridad y para decirle a las autoridades mexicanas que la ONU está muy preocupada con todo lo que está pasando con los defensores de los derechos humanos de las personas migrantes y también con el asesinato de periodistas".

"Los delincuentes ven en los indocumentados su minita, y yo estoy estorbando ese negocio. Por eso las amenazas"
- "Padre, ¿teme que una vez que llegue el jueves al albergue se reproduzcan las amenazas?", se le cuestiona.


"Mire, las amenazas provienen porque yo estoy impidiendo un negocio ilícito con los migrantes. Para mí ellos son personas, y además personas muy valiosas. Como he dicho siempre, para mí ellos son Jesús. Por lo tanto, se trata de personas valiosísimas y que, obviamente, debido al estado de vulnerabilidad en el que se encuentran, requieren de mayor atención. Porque la delincuencia organizada y los funcionarios corruptos sólo ven en ellos el símbolo del peso. Es decir, ven su particular minita. Y por eso llegaron las amenazas: porque estoy estorbando el negocio de estos delincuentes. No obstante, yo voy a seguir haciendo exactamente lo mismo que he estado haciendo durante todo este tiempo, los voy a seguir retando".

- "Pero, luego de que su vida haya sido amenazada en varias ocasiones… ¿no tiene temor a regresar?" 

"No, yo lo que tengo es una gran preocupación porque salga adelante la misión. Hasta el momento en que me permitan mis hermanos delincuentes respirar, voy a estar defendiendo la misión. Pero también lo hago con serenidad. O sea, no lo hago creyendo que todo depende de mí, o pensando que como ya soy indispensable y nadie puede hacer las cosas sin mí no me puedo morir, no. Gracias a Dios, Jesús me ha enseñado que yo sólo soy un instrumento, soy su servidor, pero me reconforta mucho, me ayuda mucho saber que Dios es el que está haciendo esto. De hecho, a la delincuencia organizada y a esos funcionarios públicos que se han desviado de su misión, yo les diría que están luchando contra Dios, pero contra Él no van a poder. A mí me pueden matar, pero a Dios nunca lo van a vencer. Y eso me da serenidad".

- No obstante, su labor en cuanto a la defensa de los derechos humanos al frente del albergue Hermanos en el Camino sí ha sido de gran importancia para poner el acento en este problema…

"Gracias a Dios no soy indispensable, aunque sí creo que puedo ayudar a mantener el espíritu de Jesús en el albergue. Es decir, a que seamos abiertos, tolerantes, incluyentes, y a que nadie se crea ahí más que otro. Yo les he dicho que nadie de nosotros es dueño del circo, que nadie tiene derecho de antigüedad; que los que van llegando tienen el mismo derecho que cualquiera de nosotros. Entonces, en ese sentido yo procuro abundar en el espíritu de Jesús".

"El obispo de Cuatitlán no ha sido sensible al problema de la migración en Lechería; no se puede ser pastor desde un escritorio"
- Un espíritu de Jesús que, por cierto, parece no haber calado mucho en otros lugares de la República como en Lechería, donde otra Casa del Migrante ha sido cerrada…


"Lo que ha sucedido en Lechería nos duele mucho, porque es una casa que se cierra, donde no van a poder recibir a los migrantes. Pero lo que más me duele es que las personas de Lechería hayan cerrado su corazón a sus mismos hermanos y a Jesús. Porque Jesús se identifica con los migrantes. Pero eso creo que ya no tiene mucho remedio: porque es cuestión de educación y la Iglesia Católica tiene que formar mucho las conciencias solidarias y evangélicas y ya no hay tiempo. Ahorita lo que se necesita es poner en marcha medidas de emergencia y buscar otro lugar. Ojalá que las autoridades del estado de México se conmuevan y traten de buscar un terreno, y poner carpas de emergencia para atender a estas personas, porque siempre va a haber alguien dispuesto a ayudar. No obstante, tampoco el obispo de Cuatitlán, Guillermo Ortiz Mondragón, ha sido sensible a este problema. Y no lo es porque no se puede ser pastor desde el escritorio. Se tiene que ser desde abajo. Tiene que bajar con ellos, convivir con los migrantes, verlos, escucharlos, sentirlos… Entonces, se conjuntó todo. Y es una pena, una tragedia que se haya cerrado esa casa porque es la única oportunidad que tienen los migrantes para salir adelante. Y no sé cómo le vaya a hacer el Obispo, porque no puede lavarse las manos y decir simplemente yo no puedo hacer nada, porque él es pastor y no puede abandonar a sus ovejas, ni el gobierno tampoco.

Los indocumentados son víctimas frecuentes del crimen organizado a su paso por México. //Foto: Manu Ureste

- Parece, por tanto, que a los migrantes se les van cerrando las oportunidades a su paso por México. Algunas de las excepciones que aún quedan nos remiten a casos como el de Las Patronas, un grupo de mujeres que se dedica a brindar ayuda a los indocumentados a su paso por Córdoba, Veracruz.  


"Sí, pero ellas tienen mucho amor, mucha fe. Ellas sirven y están abajo; ellas conviven con los migrantes, lloran con ellos, por eso Dios están con ellas. Porque han desafiado todos los peligros y están consagradas a los hermanos migrantes. Eso es ser un buen pastor".

"Todas las propuestas de los candidatos en materia de migración son muy pobres; pero la peor es la del PRI"
- Por último, ¿qué le han parecido las propuestas de los candidatos durante las pasadas campañas en materia de migración?


"Todas las propuestas son muy pobres, y algunos de los candidatos hasta las han ignorado por completo. Aunque la propuesta más pobre de todas, me queda claro, es la del PRI. Porque no tiene ninguna. Este partido, si es que se queda, va a tener que hacer un esfuerzo muy grande para convocar a la dimensión pastoral de la movilidad humana y a todas las personas y organizaciones que trabajamos en esto, para hacer un plan realmente efectivo desde abajo y no de arriba.

"No es de extrañar que el tema de la migración no se tocara en campañas; los migrantes no existen"
- ¿Y no le llama la atención que siendo el problema de los indocumentados uno de los grandes retos que afronta el país no haya tenido un papel preponderante en la pasada elección?


"No, no es de extrañar que el tema de la migración no se haya tocado durante las campañas, porque los migrantes no se ven. Son personas que no existen".

Esta entrevista fue publicada originalmente para AnimalPolítico.com