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miércoles, 13 de mayo de 2009

Influenza en México: ¿Solidaridad? latina

Manuel Ureste / Diplomacia Exprés
La diplomacia, a veces, es como la vida misma: en los malos momentos es donde uno ve quiénes son realmente esos amigos en los que puedes confiar sin que te pidan nada a cambio; o esos aliados que no te darán la espalda como un ‘apestado’ cuando una influenza humana te estalle en las narices y estés en el ‘ojo del huracán’ de medio mundo.
Pues bien, ahí están los casos de Cuba, Argentina, Ecuador y Perú. Países ‘hermanos’ de Latinoamérica que suspendieron categóricamente los vuelos directos desde México, colocando el cartelito de ‘cerrado hasta nuevo aviso’ a pesar de que la OMS ya había advertido con anterioridad que no existían razones para restringir los vuelos de países afectados por la gripe porcina.
Estados Unidos comparte con México
más de tres mil kilómetros de frontera,
por la cual se calcula que pasan
unas 20 millones de personas en un año.
Sin embargo, a pesar de este dato,
Washington no canceló los vuelos
con el país vecino del Sur.

Esto, luego de las miles de cumbres latinoamericanas –como la más reciente de las Américas en Trinidad y Tobago–, donde los presidentes recuerdan las raíces comunes de un mismo pueblo, firman compromisos por el desarrollo de las naciones americanas, y muchos se hartan de criticar a Estados Unidos y su imperialismo enfermizo contrario siempre al concepto de solidaridad.
Precisamente por esto último, llama mucho la atención los casos de Cuba y Argentina en particular.
El primero, por ser el supuesto adalid de la solidaridad revolucionaria, el compatriota siempre guardián de los derechos de Latinoamérica frente a las injusticias del Norte; y el segundo, por ser un país que está a miles de kilómetros de Cancún y que cierra sus puertas a México, cuando otras naciones como Estados Unidos, que comparte con su vecino azteca más de 3 mil kilómetros de frontera –la cual es cruzada anualmente por unas 20 millones de personas–, no tomó, al menos hasta el momento, una medida tan drástica.

La Habana se apresuró a cerrar
sus apenas cinco vuelos comerciales.
Sin embargo, curiosidades de la vida,
no hizo lo
mismo con los procedentes
de Estados Unidos,
un país, recordemos,
que ya supera de largo
a México
en cuanto a infectados por influenza

Ahora bien, ¿cuáles son los motivos de esta insolidaridad entre ‘hermanos’ de Latinoamérica?
Bien, en el caso de Cuba habrá que preguntarle al comandante Castro, quien ya se ha apresurado a escribir en su particular blog revolucionario que la culpa de todo la tiene Calderón, el cual "ocultó información sobre la influenza". Cierto o no, el caso es que La Habana se apresuró a cerrar sus escasas 5 líneas comerciales con México (que unen al país cubano con el Distrito Federal y Cancún), aunque curiosidades de la vida, no ha hecho lo mismo con los vuelos procedentes de Estados Unidos, un país, recordemos, que ya supera de largo a México en cuanto a número de infectados por el virus A H1N1.
En el caso de Argentina, todo parece
mucho más sencillo: el cierre de
frontera se debe a cuestiones de
'política interna' y a unas elecciones
legislativas que se presentan
muy cuesta arriba
para los Kirchner.
Mientras que en el caso de la Argentina, tal y como señala la prensa de Buenos Aires, todo parece apuntar a motivos de ‘política interna’.
En otras palabras: las elecciones legislativas están a la vuelta de la esquina (28 de junio), y el matrimonio Kirchner, en el momento más álgido de su campaña electoral –y tras comprobar que muy probablemente sufran un serio varapalo en las urnas–, no ha podido dejar pasar la oportunidad de presentarse ante el electorado como unos líderes responsables, atrayendo para sí una mayor exposición mediática si cabe.
En conclusión, tanto Argentina, como Cuba, Perú y Ecuador, han sobreactuado de cara a su electorado, cerrando sus puertas y dando la espalda a México en una contingencia sanitaria en la que necesitaba de su solidaridad. Cosa, por ejemplo, que no hizo curiosamente el ‘gran enemigo imperialista’ del Norte, el cual esta vez no dejó tirado a su vecino del Sur.

sábado, 9 de mayo de 2009

Influenza en México: Volviendo a la 'normalidad'

Manuel Ureste

Poco a poco, todo va volviendo a la normalidad en México: los 'narco' comienzan a recobrar su lamentable protagonismo en las portadas de los diarios y revistas nacionales; la recesión económica vuelve a ser el quebradero de cabeza de cada día para millones de familias; los escándalos políticos sobre corrupción y el tráfico de influencias entre unos y otros están de nuevo en boca de todos en las taquerías, cafeterías, cantinas y taxis de la ciudad; miles de estudiantes de bachillerato y universidades regresaron a las aulas con cubrebocas y muy pocas ganas de estudiar; y en los messengers, twitters y faces buks de la chamacada on line, las fotos con los cubrebocas comienzan a ir desapareciendo por estar ya algo pasado de moda el tema.

En el Distrito Federal, cines y restaurantes
han vuelto a abrir sus puertas debido
a las millonarias pérdidas que les está
ocasionando la influenza humana

Todo sigue igual. O bueno, más o menos. Porque la cifra de muertos por el virus de influenza humana A N1H1 sigue creciendo a diario. Ya vamos por 48 según el último reporte de la Secretaría de Salud (Ssa) de hoy sábado 9 de mayo. Y lo que es peor, parece que el virus está repuntando en varios estados de la república (Guerrero, Hidalgo y San Luis Potosí) como consecuencia del último puente del Primero de Mayo: hasta en Tijuana, allá en Baja California, totalmente al norte del país, y a miles de kilómetros de Ciudad de México (considerado el epicentro de la contingencia), ya se ha registrado la primera muerte por influenza humana.

En el Distrito Federal, los cines y restaurantes han vuelto a abrir sus puertas debido a las millonarias pérdidas que están padeciendo por la influenza; y los estadios de fútbol vuelven este fin de semana a recibir a los aficionados, pero sólo hasta llenar el 50 por ciento para evitar una mayor aglomeración de personas.

Por su parte, la prensa sigue buscando culpables. Uno de los medios más críticos, como ya hemos mencionado anteriormente en este blog, es la revista Proceso. La cual, en su último número, indaga sobre el origen del virus, y sobre la supuesta neglicencia del gobierno mexicano al saber del posible brote desde hacía meses sin hacer nada al respecto.

También fue Proceso, junto a los diarios Reforma y New York Times, uno de los primeros en apuntar hacia al estado de Veracruz, concretamente a la población de Perote, en cuyo municipio de La Gloria se encuentra el llamado niño cero Édgar, quien padeció la enfermedad y aún no se sabe cómo se curó.
Además, también en La Gloria están instaladas las granjas de cerdos Carroll, de origen estadounidense, y la cual, al parecer, tenían varias denuncias por incumplimiento de las normas sanitarias. El Gobierno de Veracruz, por supuesto, se apresuró a llevar a los mejores expertos de la UNAM a la zona y desmentir que la entidad jarocha sea el origen de esta pandemia mundial. "Han querido estigmatizar al estado de Veracruz", criticó al respecto el gobernador Fidel Herrera.

Algunos candidatos políticos no han
perdido la oportunidad de
sacar tajada de la contingencia
sanitaria repartiendo tapabocas
y antivirales a dos manos
entre la población

En Córdoba el ambiente está mucho más relajado que hace una semana. Tanto es así, que las instituciones y organismos sanitarios instan constamente a la población a que sigan usando los pocos cubrebocas que quedan en las farmacias para protegerse (y los de contrabando, que se venden, obviamente, a un precio mucho más elevado). Aunque bueno, para eso están también los candidatos políticos de turno, que no pierden la oportunidad de sacar tajada del asunto repartiendo a dos manos tapabocas y antivirales entre la población, e incluso fregando ellos mismos las escuelas para que estén limpias y desinfectadas de cara a la vuelta de los chamacos a los colegios.

Sin embargo, a pesar de que todo parece, poco a poco, ir volviendo a la 'normalidad' surrealista de este México, el temido virus con nombre de elemento de tabla periódica, N1H1, continúa provocando estragos en el país (1.626 infectados)... y en Estados Unidos, donde la cifra de contagiados ya ha superado a la de su vecino azteca con... 2.254 casos!!!. Y se esperan muchos más. Asimismo, ya han aparecido los primeros enfermos en países como Argentina (que cerró su frontera a México, causando un revuelo diplomático), Brasil, Canadá (ya tiene una muerte por el virus), o incluso en naciones tan alejadas como Australia y Japón.

Por tanto, parece que, a pesar de la vuelta al día a día', el virus está aún muy lejos de desaparecer. Por lo que aún nos queda cubrebocas para rato...

sábado, 2 de mayo de 2009

Influenza en México: 'La Noticia está en el aire'


Manuel Ureste / Córdoba (Veracruz)
Suena a tópico, pero la noticia se palpaba en el aire. Y eso que la ciudad de Córdoba, en el estado de Veracruz (Golfo de México), amaneció ese día como cualquier otro. Soleada, con un elevado tanto por ciento de humedad en el ambiente, y con los restaurantes del casco histórico próximos a la Catedral La Inmaculada y al Palacio Municipal llenos de gente desayunando.
Apenas son las nueve de la mañana. Avanzo por la Avenida 1, la arteria principal de la ciudad, y le echo un vistazo como cada día a los puestos de prensa local y nacional. Todos hablan de lo inevitable estos días: la gripe porcina. ‘Influenza: un país vulnerable, un Gobierno incompetente’, titulaba al respecto la revista Proceso, sin duda una de las más críticas con el Ejecutivo que preside el panista Felipe Calderón. Mientras que otros medios como el diario ‘Reforma’, advertía en su cabeza principal que la cosa, en efecto, ‘Va para largo’.
“Pues la verdad es que sí, para que le voy a negar, ¿sabe usté?. Con esto de la influenza estamos vendiendo muchos más periódicos. Ayer, a las 12 ya no nos quedaba ni uno”, me comenta doña Lupita, mi vendedora habitual.

Continúo avanzando por la calle 8. A ambos lados, la gente transita con su cubrebocas de rigor, sin duda el artículo más deseado estos días en toda la República.
Al fondo, ya casi llegando al casco histórico también conocido como ‘Los Portales de Córdoba’, los agentes de Tránsito, cubiertos de boca y nariz –algunos incluso utilizan guantes de látex–, tratan de dar fluidez al tráfico mañanero de la ciudad.
Cruzo la calle y tomo asiento en una de las mesas de la terraza del Hotel Zevallos, sitio histórico en el que se firmaron los primeros Tratados de Independencia de México.
Alzo la mano y enseguida un camarero con cubrebocas me atiende. Pido unos huevos rancheros y converso con la mesa de al lado: “Wey, dicen que en San Luis Potosí ya cerraron tres hospitales en cuarentena, que nadie puede entrar ni salir”, me jura una de las tres chicas. Las otras dos asienten con la cabeza. “Y la niña que murió en el Yanga (el Hospital General de Córdoba) no fue, como dicen, por neumonía”, insinúa la otra, mientras que la tercera en cuestión asegura haber oído en su trabajo que “ya hay otro caso en Fortín (un municipio vecino, a escasos cuatro kilómetros) y otro en la Colonia San Román”.

Doy un sorbo al café y sigo apuntando en mi libreta. Mientras, las tres jóvenes bromean entre ellas:
- ¿Sabéis qué le dijo Ciudad de México a la influenza después del terremoto (del martes pasado)?-, pregunta la morena de pelo y ojos negros.
- ¿Qué?-, responden.
- ¡Mira cómo tiemblo!

Sonrío levemente y pienso: típico del mexicano. Lo de reírse de su mala suerte, tomarse la vida un poco a broma, y hacerlo con un particular sentido del humor negro.

-¿Y qué pensáis de toda la histeria que hay en estos momentos por la influenza?-, les pregunto, cortando casi en seco las risas.
Ahora es la chica rubia la que contesta. Se llama Alejandra y asegura que es una compañera periodista en un diario local.
- La verdad es que cuando decretaron la suspensión de clases a nivel nacional, el pánico en la ciudad sí que se ha notado más. Porque primero fue en el DF (Ciudad de México, Distrito Federal), luego en el Estado de México (Edomex), y más tarde en San Luis Potosí-, contesta.
- Y con tanta cobertura –remata–, la gente se vuelve algo psicótica... Pero de que es algo grave, lo es.

Les agradezco la conversación y prosigo con mi recorrido por la ciudad, justo el día después de que se hubiera decretado la Alerta número 5 por la OMS y de que el mismísimo presidente pidiera en un mensaje a la Nación que, por favor, nos quedáramos en nuestras casas. Pero yo tenía que salir, quería mi cubrebocas.
Entro a uno de los establecimientos de la cadena ‘Farmacia de Dios’. Allí el calor es sofocante y una larga fila de personas no para de atosigar hasta a once mujeres que no se dan abasto. A los pocos minutos, cuelgan el cartel de ‘No hay cubrebocas’ en la puerta.

-Llevo toda la mañana buscando. Me dijeron que esta era la única farmacia donde quedaban... pero ya se acabaron güerito”-, me comenta con cara de preocupación una de las decenas de personas que se agolpaban frente al mostrador, y que sin fortuna ya había probado en el resto de farmacias del centro.
- ¿Y ahora qué hacemos compadre?, le pregunto.
- ¡Ay mi güerito! Pues qué se yo. Ahorita a seguir buscando...-, contesta mientras apunta con la barbilla a una tienda de telas que hay un par de calles más arriba.
Le hago una reverencia en señal de agradecimiento (ni los fieles en Misa se desean la paz dándose la mano hasta nueva orden) y me dirijo hacia el establecimiento. En efecto, a falta de cubrebocas, la gente decide hacerse el suyo propio: 1 metro de tela pellón (similar a la que se emplea para este artículo sanitario) por dos pesos el metro.

-En el DF ya hay quien está haciendo negocio con los cubrebocas-, asegura la doña del local.
- Y eso no se vale. Porque ya hay quienes los están vendiendo a ¡25 pesos! (1,36 euros)”, añade la señora, asegurando que ellos no han subido el precio de las telas, y recordando, dedo índice en alto, que el precio del tapabocas es de un peso (cinco céntimos de euro). Porque “así lo dice el periódico, ¿no?”.

Es hora de ir a la redacción a escribir. Levanto la mano y un taxi se detiene ante mí. El conductor, un tipo moreno, bigotón, y de unos 50 años, maneja sin protección en boca y nariz. Como si las Vírgenes de Guadalupe y los Santos que lucen en el interior del coche le protegieran.

-Oiga, ¿no le da miedo ir sin cubrebocas?.-, le pregunto extrañado.
- ¿A mí? No, para nada. ¿Por qué lo dice?, me contesta y me pregunta.
- No, pues por lo de la influenza...-, le digo.
- Mire, yo la neta, creo que todo esto es un invento del Gobierno. Porque ahora ya nadie habla de los narco, ni de la crisis, ni de la legalización de las drogas. ¿Sabía usté que ya puede ir con cinco gramos de marigüana en el bolsillo sin que pase nada?-, argumenta, y con cierta razón aquel taxista sin duda bien informado.

- Sí, me enteré esta mañana-, contesto.
- Ajá, ¿y no le parece extraño que ahora, precisamente ahora, aprueben los lisesiaditos del Gobierno esa ley tan polémica?, contraataca.
- Pues sí-, admito, mientras veo por la ventanilla la entrada al diario, en cuya puerta principal ya hay varios carteles pegados por Recursos Humanos informando sobre los síntomas de la gripe porcina y recomendando “el uso permanente del cubrebocas”.
- Por eso le digo -concluye el taxista mientras preparo los 25 pesos de rigor por la corrida-: Yo no tengo miedo ni me vuelvo loco con tanta chingadera de cubrebocas. Porque mijo, si te tiene que pasar algo, te va a pasar igual... ¿O apoco no?-.

Créditos de las fotos:
fotos 1 y 3: SAÚL CONTRERAS
fotos 2 y 4: Ramón Hernández
EL MUNDO DE CÓRDOBA