jueves, 20 de agosto de 2009

LA ENTREVISTA CON EL EXPERTO


El pasado lunes visitó la redacción de diario El Mundo de Córdoba el español Eloy de Melendre y Carrera, experto en Seguridad Internacional (con un currículum interminable), presidente de una compañía global asesora en materias de seguridad, y asesor para la resolución de conflictos en países como Irak, Colombia o la extinta Yugoslavia. Asimismo, De Melendre es asesor de seguridad en la lucha contra el terrorismo de ETA en el País Vasco. Tema precisamente que no dudó en comparar con la situación que vive México en su particular guerra contra el crimen organizado. "El caso del País Vasco no es tan diferente al de México; el terrorismo en España se financia exactamente igual que el narcoterrorismo", aseguró. Bien, comparaciones a parte, opinen ustedes mismos...

Entrevista publicada en diario El Mundo de Córdoba, martes 18 de agosto de 2009.

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Manuel Ureste
El Mundo de Córdoba


"En el País Vasco la sensación de inseguridad es como la de México; nunca sabes cuándo va a estallar una bomba"

Capacitación y sueldos dignos para la Policía. Esta es la base sobre la que un país debe construir su seguridad alejada de la garras de la corrupción. Así lo asegura Eloy de Melendre, experto en seguridad internacional y presidente de la empresa global de seguridad CEAS, quien en una entrevista en exclusiva para diario El Mundo analizó la situación que vive el país como consecuencia de la guerra desatada por el crimen organizado. "La situación no es límite", asegura De Melendre, asesor para la resolución de conflictos en Irak, País Vasco y Colombia, entre otros. "Sin embargo en México -admite-, el narcoterrorismo ha avanzado mucho más que en otros países".

EL MUNDO: ¿Cómo se ha encontrado la situación que vive México?
ELOY DE MELENDRE:
En México el llamado 'narcoterrorismo' ha avanzado mucho más que en otros países. No obstante, opino que la situación no es demasiado grave. No es una situación límite. Lo que sucede es que con la crisis económica la violencia ha ido a más. Y además estamos percibiendo una falta de capacitación y de actualización para frenar los avances del crimen y la violencia.

EL MUNDO: ¿Qué puede aportar al caso mexicano la 'experiencia española' en la lucha contra el terrorismo...? Máxime teniendo en cuenta que ambos casos son diferentes.
E.M.: Bueno, el caso del País Vasco no es tan diferente al de México. Hay que tener en cuenta que el terrorismo en España se financia exactamente igual que el narcoterrorismo. Es decir, a través de la venta de armas y de drogas, y sobre todo a través de la coacción, la extorsión, el secuestro, así como con el lavado de dinero. Además, la forma de actuar es prácticamente la misma. En Centroamérica se ha pasado del narcotraficante típico que sólo vende drogas, al crimen organizado. Exactamente igual que ETA. La única diferencia es que la banda vasca nació con un objetivo 'político', para luego convertirse en un negocio.

EL MUNDO: No obstante, en España la sensación sí es de seguridad...
E. M.: No, no tanto. Vaya al País Vasco, o a Mallorca donde estallaron dos bombas. Sin embargo, por nuestra experiencia, hemos sabido controlar la situación y hemos dado una mayor garantía a los ciudadanos. Pero en el País Vasco la sensación de inseguridad es como aquí. Nunca se sabe cuando va a estallar una bomba o se va a producir un tiroteo.

EL MUNDO: En México la corrupción ha llegado hasta dentro de las mismas esferas policiacas. A raíz de su experiencia, ¿qué mecanismos se podrían aplicar para paliar este problema?
E.M.: La corrupción no es exclusiva del caso de México. En Europa también hay casos de corrupción. Evidentemente, aquí la población es diez veces superior a la de España, por ejemplo. Por lo que el número de casos es más elevado. Ahora bien, en cuanto a los mecanismos que se pueden aplicar, nosotros hemos creado departamentos anticorrupción dentro del Poder Judicial. Quizá no sea una solución definitiva, pero sí una solución preventiva muy interesante.

EL MUNDO: ¿Qué recomendaciones se podría dar para mejorar la situación de inseguridad?
E.M.: Yo recomendaría más inversión y más confianza en los cuerpos policiales. La Policía necesita de capacitación y de unos sueldos dignos. Ésa es la base. Pero el problema que siempre nos encontramos en todos los países es el poder político. La mayoría, por un lado, no creen en la efectividad de sus cuerpos, y por otro, no quieren invertir. Porque para la política, la seguridad es un gasto, no una inversión. Esto se traduce a su vez en falta de capacitación y eso es lo que la población ve y le hace desconfiar de los elementos de seguridad.

EL MUNDO: ¿Y qué se podría hacer al respecto?
E.M.:
Mire, en países como Guatemala todo lo que se captura al narcotráfico automáticamente se le facilita a los cuerpos policiales para que lo utilicen en su defensa. Aquí no. Aquí lo que se captura se destruye, se desaparece, se vende... Por ejemplo, si capturas un cargamento de droga, no lo destruyas. Las industrias farmacéuticas la necesitan y la tienen que comprar. Véndala y ese dinero que vaya para la comisaría. Yo desarrollé un programa en la policía de Miami en los noventa que consistía en: 50 por ciento de lo que se capturaba era para la comisaría y el 10 por ciento para el policía que hacía la captura. Y en tres meses desapareció el problema de la corrupción porque ya no interesaba; ganaban mucho más dinero con la recompensa. La lástima es que al año nos quitaron el programa porque el Gobierno estatal no recibía su dinero.

EL MUNDO: Parece que, a fin de cuentas, todo se reduce a una cuestión política... E.M.: Así es. Ya que ellos son los que tienen que poner los medios; y ellos son los que deciden las leyes y los jueces. Por lo que la responsabilidad recae sobre quienes emitimos los votos y elegimos los partidos, no sobre el policía. Es decir, hay que depurar responsabilidades de arriba a abajo. El policía sólo tiene los medios que tiene.

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LAS FRASES:
"Desarrollé un programa en la policía de Miami que consistía en: un 50 por ciento de lo que se capturaba era para la comisaría y el 10 por ciento para el policía que hacía la captura. En tres meses desapareció el problema de la corrupción; ya no interesaba"

"La política no cree en la efectividad de sus cuerpos y no invierte. Para ellos, la seguridad es un gasto, no una inversión"

"Si capturas un cargamento de droga, no lo destruyas. Las industrias farmacéuticas la necesitan y la tienen que comprar"

EL EXPERTO

Eloy de Melendre y Carrera nació en España y cuenta con 5 doctorados en Seguridad Internacional, así como 18 maestrías en la materia. Es director de la Escuela Nacional de Inteligencia Militar; presidente de la Corporación Euroamericana de Seguridad CEAS; y ha ofrecido servicios de asesoramiento en Irlanda, País Vasco, Irak, Colombia, y la extinta Yugoslavia, entre otros. Asimismo, es autor de numerosos libros sobre seguridad.

Fotos: Cortesía El Mundo de Córdoba (Rafael Calvario)



domingo, 16 de agosto de 2009

La Barbería de Don Efraín

Foto: Manuel Ureste

A pesar del devastador paso del tiempo, peluquerías tradicionales como la de Don Efraín sobreviven conservando en sus sillones la nostalgia de aquellos años que ya son silencio...

Manuel Ureste / VPC
A don Efraín no le tiembla el pulso a pesar de sus 78 años. Al contrario, aún mueve los dedos con agilidad. Dando cortes de tijera, chá, chá, chá, con alegría y soltura. Como si sus manos siguieran el ritmo de la música que suena en la radio de la vieja barbería que tiene desde hace más de dos décadas junto al Mercado Revolución.
"¿Nostalgia? ¡No!... O bueno, siempre sí. Porque la peluquería ha sido toda mi vida. Pero si ya uno no puede... pues qué le vamos a hacer. Mientras pueda aquí estaré. Día con día"
“Es danzón cubano”, me explica. “Llegó hace muchos años a Veracruz y aquí se quedó”, añade mientras coloca el peine en la mesita que hay frente a un enorme espejo. Y sobre la que descansan una pareja de tijeras junto a unos recortes de revista, un viejo almanaque, una brocha para afeitar untada de espuma en el interior de una pequeña vasija de plástico, y una postal todavía bien conservada del estadio Wrigley Field, del equipo de beisbol Los Cachorros de Chicago...

(Para continuar leyendo haz click en la imagen del pdf)


Para ver la galería de fotos de 'La barbería de Don Efraín' entra en www.flickr.com/photos/manuelvpc
Reportaje publicado en diario El Mundo de Córdoba, domingo 16 de agosto de 2009

sábado, 8 de agosto de 2009

Cariño, el avión se está cayendo

Dedicado a Pablo Galindo,
compañero de mochila y
maleta en aquellas largas
noches de aeropuerto
londinense...

Chisst. Chisst
. Eh cariño, despierta. ¿Has visto? Híjole, cómo que a quién. Pues a la güerita que va con el carrito de los sándwiches y las sabritas corriendo que se la lleva el demonio. Pero amor, no me regañes. ¿Que baje la voz que estoy acojonando al personal?
Ay madre. Mira que ya te lo decía yo cari: algo no va bien ahí afuera. No manches wey. Con esos nubarrones negros como los cojones de un grillo pegados a la ventanilla... y esas alitas tan poquica cosa de este Boeing aleteando de arriba abajo todo el rato. ¿Qué tal si se parte una? ¿Y si se le para un motor? No mi vida. Ni amorcito cálmate por Dios, ni madres. A mí que no me cuenten historias, ¡por el copón bendito! El bicho este se viene abajo. ¡Que te digo yo que sí, leñe ya!
Bueno, está bien amor. Tienes razón, te lo prometí. Mira cómo respiro profundo. ¿Ves? Así: uno-dos, uno-dos. Aspiiiiiiro y espiro. Aspiiiiiro y espiro. Ommm. Ya me calmo. Aquí no pasa ni media. Mira si es, que voy a leer un rato la Esquire y haré uno de esos tests tan chachis y a la última moda sobre a qué famoso estúpido me parezco. Pero que te juro que vi a la ruca de los martinis corriendo con la cara pálida y el estómago revuelto. Bueno, yo digo. Sólo digo.
Espera. Un momento. ¿Oíste? Creo que la tipa va a decir algo por megafonía. Ves, te dije que algo no iba bien. Atención señores pasajeros... ajá, pero qué más. ¡Qué más sigue! ¿Dijo algo más? No, ¿verdad? Señora, ¿oyó algo? No me diga que usté tampoco señor. Por fa cariño, pregúntale a la chamaca de la ventana. Ay nanita, qué fue ese ruido. Cómo que ahora sí se está moviendo mucho, ¿no? Ay que angustia tan fría me está entrando por el amor de Dios. Ay comadre, ya en mal plan: esto no me está gustando ni un pelo. En serio te lo digo. Y dice la pantallita que estamos a ocho mil metros de altura sobre el nivel del inmenso mar que se ha tragado hace nada a unos cuantos hasta sus fríos y oscuros adentros. Así, para todos los siempres.
¡Ajijo! cómo se menea el hijo de su chingada madre. ¿Amor oíste a alguien gritar? Ven mami, agárrame la mano por lo que más quieras. Perdona si te aprieto mucho. Ay padre nuestro que estás en los cielos, que ya ni veo los motores zumbando a todo gas de lo negras que están las nubes; sea tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo, que ahora sí que sí nos vamos bajo; y perdona nuestras ofensas como perdonamos a los que nos ofenden, que hasta aquí hemos llegao prima. Amén.
Uffff. Por poco mamasita. Sí ya sé, dicen que una bolsa de aire. Que es un fenómeno de lo más normal en estas fechas de ciclones y tormentas tropicales y que estaba todo súper previsto y bajo control. ¡Claro hombre! Nada de lo que preocuparse. Oye cariño, como que estás pálida con todo lo negra que venías de Cancún. ¿Cómo? ¿Que si yo tenía miedo? Quévaser mi vida. Ni te creas: yo sólo empujaba con todas mis fuerzas párriba... pero para que no se me escapara el alma por la boca. Palabrita del niño Jesú.

lunes, 13 de julio de 2009

Poesía: 'Una mujer desnuda y en lo oscuro' (paseo por una noche de verano)


Decía Benedetti que una mujer desnuda y en lo oscuro, tiene una claridad que nos alumbra. De modo que si ocurre un desconsuelo, un apagón o una noche sin luna, es conveniente y hasta imprescindible tener a mano una mujer desnuda.
Porque, asegura el maestro, que una mujer desnuda y en lo oscuro, genera un resplandor que da confianza. Entonces dominguea el almanaque, vibran en su rincón las telarañas, y los ojos felices y felinos miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro -añade-, es una evocación para las manos y para los labios; es casi un destino y para el corazón es un despilfarro. Una mujer desnuda es un enigma y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro -concluye don Mario-, genera una luz propia y nos enciende. El cielo raso se convierte en cielo y es una gloria no ser inocente. Porque, una mujer querida o vislumbrada, desbarata por una vez la muerte.


Poesía de Mario Benedetti, 'Una mujer desnuda y en lo oscuro', de la obra ''El amor, las mujeres y la vida".
Fotos: Manuel Ureste

martes, 30 de junio de 2009

El alma del triste Ramón

“Ramón, tenía mil sueños
que ya no lo son,
montones de amigos
sin contestador,
tenía un teniendo y
el alma del triste Ramón”

Dicen que es su único oficio conocido: caminar calle arriba, calle abajo. Perder el tiempo arrastrando lo que un día fue y ahora queda de él por las avenidas de la ciudad. Sin un rumbo, sin una intención. Andando por andar.
Habla solo y con con la mirada perdida. Bajito, entre dientes. Como si estuviera ocupado con algún asunto que necesita de una urgente solución, o como si tuviera realmente algo que hacer o en qué ocuparse.
No lleva reloj, total para qué. Hace tiempo que el tiempo no le importa. Su nombre no es Ramón, ni tampoco tiene una caja de música como el de la canción de Antonio Orozco. Pero qué más da a estas alturas: ya no tiene lágrimas que dar a nadie.

Camina sin rumbo
y con poca ambición,
durmiendo entre cuatro
cajas de cartón,
y humilde el consuelo,
la sangre de un predicador.

Viste aires de señorito. Elegantemente andrajoso, mete la camisa llena de mierda por dentro del pantalón de tela manchado, harto ya de tanto vivir. Cuando refresca por las tormentas de verano típicas de esta época en Córdoba, se cubre con una chamarrita de punto marrón. De esas con el cuello muy abierto y por la que asoma un pañuelo beig anudado al cuello.
El tipo es puro hueso. Las bolsas de debajo de los ojos están moradas y los pómulos los tiene fuertemente marcados, acentuando aún más esa nariz aguileña de Adrien Brody que le sobresale de su fisionomía. Las uñas no las tiene largas, ni cortas, sino amarillentas. Como los dientes que aún conserva.

A pesar de la edad (debe tener unos cincuenta), las canas aún no poblaron por completo su pelo grasoso. A veces se peina de medio lao. Sin complejos. A lo Pedro Infante. La cara la lleva limpia y presentable, según el día. Lo mismo se rasura con calculada precisión, luciendo un bigotito de esos de fotografía del servicio militar del abuelo, que camina con una barba rojiza de algunas semanas.

Tira de un carro
lleno de su soledad,
Ramón, va convencido
de su invisibilidad. Reniega…

Dicen que no trabaja porque nunca estuvo acostumbrado a hacerlo. O quizá no tuvo la necesidad: su padre era un hombre de negocios adinerado, próspero y exitoso en su oficio hasta el mismo día en que murió. Luego su madre se encargó de administrar una fortuna que perdió en varias relaciones que fueron su ruina. Cuentan de ella que acabó sus días como prostituta no oficial de quienes le sacaron hasta el último centavo.

Pero él nunca pide limosna. Demasiado embarazoso. Se nota que no le gusta; que no se le da nada bien. Como mucho, pregunta por unas moneditas con la voz baja, ¿oiga joven no tendrá unos pesitos para regalarme?, sin que nadie se entere. Si le dicen que no, pues ni modo. Mira al frente y sigue su camino tratando de evitar el sol. Caminando por caminar. Sin un reproche, pero mentando madres a cada paso que da.

Se va, mirando
hacía atrás, piensa,
cuando volverá
el sol a su despertar,
y si su soledad se irá
con la frialdad del suelo
donde dormirá, se va,
se deja llevar

(Mal)vive en la concurrida Avenida uno, entre las calles 9 y 10. Muy cerca de la esquina donde está el puesto de periódicos y la sede del PRI.
Su casa –herencia de mejores tiempos– es la mejor metáfora de su propia vida: grande, de dos pisos, amplia fachada, y recubierta de un tono verdoso por la falta de pintura que le da un aspecto de mucha más edad de la que realmente tiene. Las cortinas amarillentas apenas dejan pasar la luz del día por una ventanita que de vez en cuando abre para renovar aires. En la mesa siempre hay una cafetera, una taza, y la luz de una lamparita de noche.

Ramón,
repite las frases, quiere contestar,
sus conversaciones no dejan lugar,
resuenan los dientes,
es frío el que lo hace callar
va sin zapatos
por las calles de cristal

Por la madrugada se le ve de nuevo: caminando calle arriba, calle abajo; su único oficio conocido. Andando con resignación, pero sin perder la compostura. Se apoya en su vieja muleta de aluminio, mira al frente y detiene el paso en una esquina. Está callado, en un silencio que es una incógnita.. Tal vez pensando en un mañana que no hay más remedio que vivir, un presente que poco le importa, y un pasado que ya es mejor olvidar.

Canción que acompaña el texto: 'Ramón y su caja de música', del cantautor español Antonio Orozco. La versión que aquí adjunto, y que me pareció de muy buena calidad, la encontré en You Tube, y corresponde a Midycorita. Muchas gracias por su participación y enhorabuena por la interpretación!